Pueblo
El Camp de Mirra es un municipio del Alto Vinalopó, en el noroeste de Alicante, con 447 habitantes (INE 2025), en el valle de Benejama al pie de la sierra homónima. Junto a los restos del Castell d'Almizra se selló el 26 de marzo de 1244 el Tratado de Almizra entre Jaime I de Aragón y Alfonso X el Sabio, que fijó el límite meridional del reino de Valencia y que el pueblo conmemora cada año. Su nombre, de origen árabe y controvertido, se deformó por etimología popular a partir de Almizra hasta dar «el camp», con el que se conoció hasta que en 1849 se oficializó Campo de Mirra. El núcleo, de casas bajas y calles anchas, se extiende entre la vega de regadío y el cerro de San Bernabé, con la sierra de Benejama, de 982 metros, al norte.
Monumento
El petroglifo de Les Graelletes es un conjunto de grabados rupestres situado en el término de El Camp de Mirra, datado con cierta seguridad en la Edad del Bronce, aunque algunos motivos podrían ser anteriores. Debe su nombre a su trazado reticular, que recuerda a una parrilla (graelletes, parrillitas en valenciano). Entre sus motivos destaca un laberinto, un diseño muy poco frecuente en el arte rupestre peninsular fuera de Galicia, lo que convierte a este yacimiento en una referencia singular dentro de los petroglifos del área mediterránea.
Curiosidad
El Tratado de Almizra, firmado el 26 de marzo de 1244 entre la Corona de Aragón y la Corona de Castilla, fijó los límites del reino de Valencia y se conmemora cada año en El Camp de Mirra. Lo acordaron Jaime I de Aragón y el infante Alfonso de Castilla —yerno de aquel y futuro Alfonso X el Sabio—, y en él se estipuló que las tierras al sur de la línea Biar-Busot-El Campello quedarían reservadas a Castilla. El pacto sustituyó a los tratados de Tudilén (1151) y Cazorla (1179), incumplidos por ambas partes: Jaime I había conquistado Villena en 1240, junto con Caudete y Sax, que correspondían a Castilla, y el infante Alfonso pretendió Játiva en 1244, plaza de la Corona de Aragón, forzando así un nuevo acuerdo que respetara las fronteras de Cazorla.
Actividad
Representación histórica anual, cada 25 de agosto, del Tratado de Almizra, el pacto de paz firmado el 26 de marzo de 1244 entre las coronas de Aragón y Castilla que fijó los límites del reino de Valencia. Lo acordaron personalmente Jaime I de Aragón y el infante Alfonso de Castilla, después su yerno y futuro rey Alfonso X el Sabio, y establecía que las tierras al sur de la línea Biar-Busot-El Campello quedarían para Castilla. El acuerdo llegó tras el incumplimiento reiterado de los tratados anteriores de Tudilén (1151) y Cazorla (1179): Jaime I había conquistado Villena en 1240, con Caudete y Sax, que correspondían a Castilla, y el infante Alfonso pretendía en 1244 la ciudad de Játiva, de la Corona de Aragón, lo que forzó un nuevo pacto que respetara las fronteras de Cazorla.
Monumento
Iglesia parroquial de El Camp de Mirra, dedicada a San Bartolomé y uno de los elementos patrimoniales más destacados del municipio. Se alza sobre un montículo y tiene planta de cruz latina, con la nave cubierta por una bóveda de cañón. Su decoración interior es escasa, pero destacan los tres altares del crucero y el presbiterio, el piso antiguo, las pilastras de la nave y una cúpula sobre tambor de gran tamaño.
Actividad
El Camp de Mirra celebra la Reliquia de San Bartolomé el último domingo de mayo o primero de junio, y sus Fiestas Mayores del 22 al 26 de agosto, con moros y cristianos y la representación del Tratado de Almizra el día 25.
Monumento
Ermita situada en lo alto del cerro de San Bartolomé, en el término de El Camp de Mirra. La primera noticia documental de la ermita es de 1494, cuando se la menciona como Sant Bertomeu d'Almiçra. Adosada a sus muros se conserva la torre del Conjurador, de unos diez metros de altura, único resto en pie del antiguo castillo de Almizra.
Curiosidad
Estructura megalítica de losas calizas apiladas en el cerro de La Fantasmeta, en el término de El Camp de Mirra, junto a materiales andalusíes y de la Edad del Bronce.
Curiosidad
La gastronomía de El Camp de Mirra se basa en platos elaborados con carnes de caza o corral, como en el resto de la comarca de L'Alt Vinalopó. Destacan las albóndigas de relleno o fassegures, hechas con carne picada, pan rallado, sangre, huevos y especias, y los gazpachos o gaspatxos, preparados con una pasta sin levadura cocida al horno y troceada muy menuda, a la que se añaden carne de conejo y pollo, cebolla, rovellones y pebrella. También son propios de la mesa local la borreta, la ollita y los dulces de almendra. El herbero, licor tradicional de anís seco y dulce con una mezcla de hierbas aromáticas, completa esta herencia agrícola de la comarca.
Actividad
Fiesta tradicional de El Camp de Mirra, que se celebra el último domingo de mayo o el primero de junio en la ermita de San Bartolomé. Se celebró por primera vez el 5 de mayo de 1918; pasó después a formar parte de las fiestas patronales de agosto y volvió a trasladarse a finales de mayo para adaptarse al clima. Por la mañana se almuerza en el santuario y después se comparte una comida común en la que predominan las paellas, con juegos populares como el salto a pie junto y el lanzamiento de barra, además de carreras y bailes. La jornada termina con una pequeña procesión de la imagen de San Bartolomé.
Monumento
El castell d'Almizra es un castillo hoy casi en ruinas, situado sobre el tossal de Sant Bertomeu, a pocos metros del núcleo urbano del Camp de Mirra. Vivió un episodio histórico destacado en las guerras entre las coronas de Castilla y Aragón: la firma del Tratado de Almizra entre Jaime I y Alfonso X el Sabio, el 26 de marzo de 1244, que fijó el límite meridional del reino de Valencia. Los materiales hallados muestran un poblamiento iniciado en la Edad del Bronce que continuó hasta la época ibérica y, tras un vacío, en la Edad Media; el castillo pudo ser un enclave fronterizo entre los de Villena y Biar. De unos 34 por 15 metros, hoy solo se aprecian restos del amurallamiento; la única estructura en pie, una torre, data del siglo XIV. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 2003.
Gastronomía
El almendro ocupa buena parte del secano y su fruto, sobre todo de variedad marcona, se destina a turrones y almendrados de elaboración casera. La recolección se hace en agosto y septiembre vareando los árboles sobre lonas extendidas en el suelo.