Pueblo
Municipio aislado del oeste de Gran Canaria, en la provincia de Las Palmas, históricamente accesible solo por una carretera que bordeaba los acantilados; limita con Artenara, Tejeda y Mogán, y su capital, del mismo nombre, se conoce popularmente como La Aldea. El nombre recuerda la ermita que misioneros mallorquines dedicaron a San Nicolás de Tolentino a mediados del siglo XIV para predicar entre los aborígenes canarios. En 1957 el Ayuntamiento adoptó el nombre "más ostentoso" de San Nicolás de Tolentino, hasta que el 28 de julio de 2005 el Cabildo Insular acordó recuperar la denominación histórica de La Aldea de San Nicolás, en un acto oficial celebrado el 6 de mayo de 2006. Su clima es árido y cálido en verano y templado húmedo en invierno, con una temperatura media anual de 18 °C.
Monumento
Yacimiento arqueológico declarado Bien de Interés Cultural, con restos de viviendas aborígenes que documentan la ocupación prehispánica del valle de La Aldea.
Monumento
Conjunto de molinos de viento tradicionales conservados en los pagos de Los Majanos, Los Machitos y El Hoyo, junto al molino de agua de La Ladera, testigos de la molienda agrícola del valle.
Curiosidad
En El Roque y Las Barquillas se conservan dos búnkeres tipo "nido de ametralladoras" construidos durante la Segunda Guerra Mundial ante el temor a un desembarco, poco frecuentes en el litoral de Gran Canaria.
Naturaleza
Reserva de 2.920,9 hectáreas declarada en 1994, íntegra en La Aldea de San Nicolás y lindante al oeste con el parque rural del Nublo; en 2021 el Cabildo propuso su declaración como parque nacional. Su inaccesibilidad -las playas de arena oscura de Güigüí Grande y Güigüí Chico solo se alcanzan tras más de dos horas de camino o en barco- explica su óptimo estado de conservación. El relieve desciende en barrancos encajados desde las montañas de Hogarzales y del Cedro hasta el mar en menos de cinco kilómetros; en Hogarzales, también Fortaleza de Ajódar, hay yacimientos de los aborígenes de Gran Canaria. Conserva cerca de 250 táxones vegetales, varios endémicos, y el tubo volcánico más antiguo de España, de 14,5 millones de años, con fauna cavernícola propia.
Naturaleza
Con 1.360 metros, es el punto más elevado del municipio, en fuerte contraste con los 33 metros de altitud de la capital junto a la costa.
Hito histórico
El topónimo del municipio procede de una ermita dedicada a San Nicolás de Tolentino que, según la tradición, misioneros mallorquines construyeron a mediados del siglo XIV en la costa del valle, antes incluso de la conquista castellana de la isla.
Gastronomía
El cultivo del tomate de exportación, junto al de plátanos, fresas, papayas, mangos y aguacates, ha sido históricamente el motor económico del valle de La Aldea, favorecido por su clima cálido y su aislamiento del resto de la isla.
Gastronomía
La ropa vieja de pulpo es un plato documentado como surgido en La Aldea de San Nicolás, que combina el pescado fresco de sus playas con el guiso tradicional canario.
Actividad
Fiestas patronales de septiembre que incluyen la Rama el día 9, la procesión y romería el día 10, y la Fiesta del Charco el día 11, una tradición prehispánica de captura de peces a mano en la charca costera que se ha mantenido hasta hoy.
Curiosidad
La Aldea de San Nicolás fue acreditada en febrero de 2018 como Destino Turístico Starlight por la Fundación Starlight, en reconocimiento a la calidad de sus cielos nocturnos.
Actividad
Parque temático dedicado a los cactus en La Aldea de San Nicolás, en Gran Canaria, abierto en 1995 por la familia Beisel y considerado el mayor de Europa dedicado a esta planta. Se trata de un cactarium de titularidad privada que ocupa unos 15.000 metros cuadrados y reúne cerca de 900 géneros de cactus y plantas crasas, con más de 1300 especies procedentes de lugares como México, Madagascar, Guatemala y Bolivia. Junto a los cactus crecen también numerosas palmeras canarias, aloes y dragos propios del archipiélago, formando un recorrido botánico que combina la vegetación autóctona con especies traídas de otros continentes.