Pueblo
Sueca es la capital de la comarca de la Ribera Baixa, en el corazón del Parque Natural de la Albufera, entre esta, el río Júcar y el mar Mediterráneo; tiene 29.194 habitantes (INE 2025). Su origen se remonta a una alquería andalusí a la que en 1245 Pere Guerau, jefe de la Orden de San Juan, otorgó carta puebla; obtuvo el título de ciudad en 1899, concedido por la reina regente María Cristina. Su economía se ha centrado en la agricultura, sobre todo el cultivo del arroz, tan extendido en la zona que desde 1961 la ciudad celebra el Concurso Internacional de Paella Valenciana. Durante el primer tercio del siglo XX vivió un esplendor económico y cultural que dejó arquitectura modernista y del que fue fruto el ensayista Joan Fuster, una de las figuras más influyentes en lengua valenciana.
Naturaleza
Sueca, a 32 km de Valencia, concentra unas 5000 de las 14.000 hectáreas de arrozal del Parque Natural de la Albufera y alberga una de las cooperativas arroceras más importantes de España. La Muntanyeta dels Sants, mirador principal sobre la llanura arrocera, articula las rutas señalizadas del sector sur del parque.
Curiosidad
El paisaje de La Ribera Baixa está definido por los arrozales de la Albufera, que cambian de color con las estaciones, del verde intenso de la primavera al dorado del verano.
Actividad
Fiesta principal de Sueca (Valencia), en septiembre, que gira en torno al Concurso Internacional de Paella Valenciana. Se creó en 1961, cuando el alcalde Francisco Segarra Fabià impulsó un homenaje al arroz y a la paella aprovechando el 600 aniversario de la Troballa de la Mare de Déu; nació como un concurso nacional de paella y, apenas cinco años después, fue declarada de interés turístico. La participación creció con los años —en 1974 llegaron a competir 1.600 comensales— y desde 1990 el concurso reúne también a cocineros de Europa, América y Japón, con la receta de la paella valenciana de Sueca certificada como la original. El ganador se alza con el título de Mejor Paella del Mundo, y la fiesta se completa con degustaciones de arroces, tapas y dulces tradicionales.
Monumento
La real iglesia de Nuestra Señora de Sales, principal de Sueca, se construyó entre 1753 y 1772 según proyecto del arquitecto fray Luis de Cabezas, en estilo neoclásico, y destaca por su cúpula cubierta de tejas azules. En su interior guarda un gran lienzo atribuido al taller de Juan de Juanes. El papa León XIII nombró patrona de la ciudad a la Virgen de Sales el 12 de agosto de 1902. El templo se alza junto al convento franciscano fundado por Juan de Ribera a comienzos del siglo XVII, y ambos edificios están declarados Bienes de Relevancia Local desde 1998.
Monumento
Iglesia arciprestal de San Pedro Apóstol de Sueca, templo neoclásico construido en 1721, situado en la céntrica plaza de San Pedro y catalogado como bien de interés cultural. Ha sufrido a lo largo del tiempo grandes remodelaciones: conservó un retablo gótico de finales del siglo XIV hasta que en 1550 fue sustituido por uno renacentista, y este a su vez por otro dieciochesco, obra de Andrés Robles, reemplazado en 1929 y destruido en 1936, durante la guerra civil. Tiene planta de tres naves, crucero con una gran cúpula sobre tambor octogonal, y cabecera con girola; la torre campanario, de cinco cuerpos, se atribuye a hacia 1700. La fachada, cubierta a principios del siglo XX, tiene dos torres laterales rematadas con teja azul, como la cúpula.
Monumento
La Muntanyeta dels Sants, o cabeçol dels Sants, es un pequeño promontorio calcáreo de 27 metros de altura situado al norte de Sueca, dentro del Parque Natural de la Albufera de Valencia. En su cima se alza el santuario de los Sants de la Pedra, de origen medieval y reconstruido a lo largo de los siglos, dedicado a los santos Abdón y Senén, patronos del municipio desde 1902, cuya construcción sufragaron con sus limosnas los payeses de Sueca. El templo, de estilo gótico popular tardío, cuenta con una hospedería anexa. El pequeño cerro, rodeado de arrozales, fue explotado como cantera en la posguerra y desde 2006 está protegido como microrreserva de flora. Junto con la Montaña de las Raboses de Cullera, es uno de los dos únicos resaltes montañosos de todo el parque natural.
Monumento
El Museo Joan Fuster, en Sueca, está dedicado a la memoria del escritor y ensayista valenciano Joan Fuster i Ortells, nacido y fallecido en esta localidad de la Ribera Baixa (1922-1992). Fuster escribió sobre todo en valenciano y se convirtió en figura clave del pancatalanismo y en la definición de los llamados Países Catalanes; su obra más influyente fue el ensayo Nosaltres, els valencians (1962), y su labor investigadora y editorial abarcó la lingüística, la historia y la filosofía, lo que le valió ser considerado el ensayista más importante en valenciano del siglo XX. Fue también una figura polémica: en dos ocasiones sufrió atentados atribuidos a la extrema derecha anticatalanista local, cuyos autores nunca llegaron a conocerse.
Curiosidad
El ensayista e intelectual Joan Fuster nació en el número 30 de la calle de la Punta de Sueca, antes de trasladarse a la casa modernista de la calle Sant Josep donde hoy se ubica su museo.
Monumento
Creada el 7 de febrero de 1913 como Granja Arrocera para combatir una grave crisis del cultivo, hoy es el Departamento de Arroz del IVIA y desarrolló variedades históricas como la Benlloch.
Actividad
Concurso gastronómico que se celebra anualmente en Sueca (Valencia) desde los años 1960, concretamente desde 1961, cuando el entonces alcalde Francisco Segarra Fabiá impulsó una fiesta dedicada a la paella coincidiendo con el sexto centenario del hallazgo de la imagen de la patrona de la ciudad, la Virgen de Sales. Declarado de interés turístico en 1966 y de interés turístico nacional en 1990, año en el que también se certificó la receta oficial de paella valenciana para el certamen y se abrió la participación a cocineros internacionales. Los concursantes, profesionales de la hostelería española y extranjera, elaboran una paella para quince comensales siguiendo los ingredientes y la receta fijados por el comité organizador, que descalifica cualquier paella con elementos ajenos a ella.
Curiosidad
Pequeña pedanía marítima de Sueca de origen pesquero, cuyo nombre recuerda las antiguas barracas de cañizo y barro levantadas junto a la playa, hoy reconocida con bandera azul.
Hito histórico
La Orden de San Juan de Jerusalén, que había recibido el lugar tras la conquista de Cullera, otorgó el 24 de febrero de 1245 la carta de población que autorizaba a establecerse a dieciséis familias cristianas y repartía entre ellas la marjal y el secano.
Hito histórico
Durante la revuelta de las Germanías la villa sufrió en 1522 dos asaltos que dejaron destrozos y víctimas entre el vecindario. La localidad pertenecía entonces a la Orden de Montesa, uno de los señoríos contra los que se dirigía el descontento.
Hito histórico
Nacido en la villa en 1873, firmó títulos como La canción del olvido y La Dolorosa y compuso el himno que hoy es oficial de la Comunitat Valenciana. Murió en Madrid en 1941 y su nombre lo lleva la banda y el teatro de su localidad natal.
Hito histórico
Escritor y político nacido aquí en 1809, cultivó el sainete y la poesía satírica en valenciano y firmó los primeros libretos explicativos de las fallas. Su obra fijó buena parte del tono burlón que todavía conserva la fiesta.
Gastronomía
Ampara el arroz cultivado en los marjales de la Albufera y ampara variedades como bomba, senia, bahía y albufera. El grano de estos campos absorbe caldo sin deshacerse, cualidad que explica su uso en la paella y en los arroces caldosos.
Gastronomía
La espardenyà, o espardenyot, es un plato valenciano nacido en las orillas del lago de la Albufera, cerca de Sueca, que debe su nombre —alpargatazo, golpe con alpargata— a la mezcla poco ortodoxa de sus ingredientes. Es una receta relativamente joven, de principios del siglo XX, y de origen casual: cuenta la tradición que, en la época de la recogida del arroz, dos cuadrillas de jornaleros que habían quedado para comer en la marjal se encontraron sin arroz para preparar una paella, así que juntaron lo que llevaban —anguila para un all i pebre y carne, sobre todo pollo, aunque también pato o conejo— y de aquel batiburrillo, al que alguien llamó espardenyot, salió el plato, que se sirve con patata, ajo, pimentón y un huevo escalfado por comensal, tal cual sale del fuego.