Pueblo
Cartaya es una villa de la provincia de Huelva, con 21.471 habitantes según el padrón de 2025 y una extensión de 226,4 kilómetros cuadrados, fundada en el estuario del río Piedras por el marqués de Gibraleón, Pedro de Zúñiga, en el siglo XV. Su nombre procede del vocablo fenicio carteia, «la ciudad», lo que sugiere un poblamiento más antiguo del lugar. Cuenta con cuatro kilómetros de playa repartidos entre El Rompido, la playa de San Miguel, la de Nuevo Portil y parte de El Portil, núcleos que, junto con numerosas urbanizaciones, han impulsado su crecimiento y el turismo junto a la actividad primaria tradicional. Conserva el castillo de los Zúñiga como referencia urbana, además de la iglesia parroquial, y basa su economía en la pesca, la almadraba histórica y el cultivo de la fresa.
Monumento
Fortaleza construida entre 1417 y 1420 por orden de los señores de Gibraleón, de la Casa de Zúñiga, en una zona insegura y atacada con frecuencia por piratas berberiscos y normandos; sirvió de refugio a la población y terminó consolidando el actual poblamiento de Cartaya. Conocido también como castillo de Cartaya o de Los Lacerdos, está protegido como bien de interés cultural con categoría de monumento. Conserva su patio de armas y murallas de más de ocho metros de altura, restauradas a finales de los años noventa, junto con la puerta mudéjar de acceso; llegó a tener siete torres almenadas y una segunda muralla exterior, hoy desaparecidas. En el siglo XVIII se proyectó convertirlo en cuartel, proyecto descartado que dejó el edificio abandonado desde 1812.
Monumento
La iglesia parroquial de San Pedro, en Cartaya (Huelva), se levantó entre 1575 y 1606, aunque de la construcción medieval anterior conserva la portada ojival de los pies del templo, del siglo XV. Tiene planta de tres naves con crucero y capilla mayor: la nave central, más ancha y alta, se cubre con un artesonado mudéjar, mientras el crucero luce una cúpula semiesférica sobre pechinas con decoración geométrica. La capilla mayor alberga un gran retablo neobarroco de Luis Jiménez Espinosa de hacia 1940, con las imágenes del Corazón de Jesús, San Rafael, Santa Bárbara y San Pedro. En las capillas del Evangelio se veneran el Nazareno y la Virgen del Rosario, patrona de Cartaya, cuya imagen, de Antonio León Ortega (1939), conserva el Niño Jesús original, salvado de la destrucción de 1936.
Naturaleza
El paraje natural de las Marismas del Río Piedras, entre los términos de Cartaya y Lepe (Huelva), se extiende a ambas orillas y en la desembocadura del río. En él crece una flecha litoral, la de Nueva Umbría, que avanza entre 30 y 50 metros al año por la sedimentación provocada por el embalse del Piedras y la presa de los Machos, y que separa el mar de la marisma; junto a ella se encuentra el pequeño puerto pesquero de El Rompido y sus viveros de ostras. Los humedales son vestigio de la antigua línea costera, dominada por el acantilado donde se alza la torre del Catalán, y acogen ecosistemas de duna, retamar y marisma, con aves acuáticas migratorias como el ostrero o el pato colorado.
Hito histórico
Varios vecinos de Cartaya se enrolaron en la expedición que zarpó de Palos en 1492, y de nuevo en el segundo viaje colombino a bordo de La Niña, según la tradición documentada localmente.
Curiosidad
El 16 de abril de 2010 un tornado de unos 40 metros de diámetro afectó al municipio, un fenómeno meteorológico poco habitual en la zona. A su paso arrasó cultivos y derribó árboles en la localidad.
Monumento
A su paso por Cartaya, el Río Piedras conserva restos de tres molinos de marea de origen mudéjar y fábrica del siglo XIX: el Molino de Aceña o de la Ribera, el de la Punta del Pozo y el de Legrete, este último el mejor conservado, con capacidad para cuatro muelas. Los molinos mareales del litoral onubense, entre ellos los de Cartaya, fueron inscritos de forma colectiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz por Orden de 11 de junio de 2010.
Hito histórico
Complejo industrial atunero activo entre 1929 y 1963 en el actual Paraje Natural Marismas del Río Piedras, junto a El Rompido, que llegó a albergar a unas 900 personas durante la temporada de pesca. Se conserva la Casa del Capitán, con su torreón cuadrado. La parroquia de Nuestra Señora del Carmen de El Rompido (1956) se construyó con los ladrillos sobrantes de la almadraba.
Monumento
Fortaleza del siglo XVI, de treinta metros de lado y unos 750 m² interiores, que controlaba la desembocadura del Río Piedras en El Rompido. Fue destruida por piratas holandeses.
Monumento
Sistema de captación y conducción de agua de los siglos XV-XVI del que se conservan, visitables, el Pilar de Mogaya y el Pilar de la Dehesa (el Pilar de la Mezquita ha desaparecido).
Monumento
El puente de la Tavirona salva el río Piedras entre los términos de Lepe y Cartaya, en la provincia de Huelva, y perteneció a la línea de ferrocarril Gibraleón-Ayamonte hasta su clausura en 1987; hoy forma parte de la Vía Verde del Litoral. Lo construyó en 1931 la empresa Duro Felguera, en Gijón, con los restos de un vagón de tren, en dos tramos de hierro de 40 metros cada uno; el tablero es de viga de celosía metálica y los estribos, de sillería de granito con núcleo de hormigón, en una estructura similar a la del Muelle de Riotinto. El desgaste y la falta de mantenimiento provocaron su deterioro y varios incidentes, lo que llevó a cerrarlo al paso en 2014; los ayuntamientos de Lepe y Cartaya pidieron entonces a Adif su reparación, valorada en 150.000 euros, sin éxito hasta la fecha.
Monumento
El faro de El Rompido se encuentra en esta localidad costera del municipio de Cartaya, a unos 8 kilómetros de la ciudad, y señaliza la desembocadura del río Piedras. El primer faro, construido en 1861 según proyecto del ingeniero Ángel Mayo, se encendió con un aparato de tercer orden y lámpara de aceite de oliva. El que hoy sigue en funcionamiento, gestionado por la Autoridad Portuaria de Huelva, data de 1975 y sustituyó a aquella construcción original.
Monumento
La ermita de Nuestra Señora de Consolación, en Cartaya (Huelva), se levantó en el siglo XVI y fue reconstruida en 1755 tras el terremoto de Lisboa, conservando buena parte de su estructura original. Combina el barroco rural andaluz con elementos de tradición mudéjar, con muros de ladrillo y mampostería y techumbres de artesonado. Tiene planta de tres naves con galerías de arcos de medio punto y cabecera casi cuadrada. El retablo mayor, neobarroco y de columnas salomónicas, alberga la imagen de la Virgen, obra de 1940 de Joaquín Gómez del Castillo restaurada en 1975, venerada en un camarín circular con cúpula octogonal decorada con pinturas murales.