Pueblo
Castilblanco es un municipio de la provincia de Badajoz, en el suroeste peninsular, a 501 m de altitud sobre un cerro, al sur de los Montes de Toledo y entre los ríos Guadiana y Guadalupe, en la comarca de Cijara. Cuenta con 820 habitantes (INE 2025) y es el último lugar de paso del Camino de Guadalupe de Levante. Su nombre está relacionado con un antiguo castillo construido a principios del siglo XII durante la Reconquista; algunos historiadores lo consideran un enclave templario, de ahí su denominación de 'castillo blanco'. Obtuvo su carta de villa del rey Carlos I en enero de 1556, independizándose de Talavera de la Reina tras pagar 1.434.800 maravedíes. El castro prerromano del Cerro de la Barca, de los siglos VII-VI a. C., atestigua un poblamiento muy anterior.
Hito histórico
El 31 de diciembre de 1931 la Guardia Civil acudió a la Casa del Pueblo de Castilblanco para pedir que se cancelara una manifestación convocada por la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra. Un grupo de mujeres insultó a los cuatro guardias que esperaban fuera, y el enfrentamiento derivó en el linchamiento de los cuatro agentes con palos, piedras y cuchillos, tras la muerte de un manifestante. Fue el inicio de la semana trágica del primer bienio republicano: el general Sanjurjo dijo no haber visto cadáveres tan mutilados ni en la guerra del Rif, y el entierro de los cuatro guardias fue presidido por el ministro de la Gobernación, Santiago Casares Quiroga. El historiador Paul Preston enmarca el episodio en la represión de protestas pacíficas tras meses de paro obrero.
Monumento
La iglesia de San Cristóbal, del siglo XV y estilo mudéjar, incorpora torres de una fortaleza templaria anterior. La ermita de San Matías, del siglo XVI, tiene un pórtico para peregrinos.
Hito histórico
El rey Carlos I concedió a Castilblanco el título de villa en 1556, tras el pago por parte de los vecinos de 1.434.800 maravedís. En junio de 1554 la población era de 296 vecinos, unos 1.300 habitantes.
Hito histórico
Hacia 1608, Felipe II donó Castilblanco, que había comprado previamente, al recién construido monasterio de El Escorial, bajo cuya jurisdicción permaneció hasta las reformas territoriales del siglo XIX, cuando la desamortización disolvió el señorío. Tras la donación, los administradores de la dehesa de las Guadalupes, tanto los oficiales seglares al mando real como los monjes jerónimos responsables de El Escorial, trasladaron su residencia desde Alía hasta Castilblanco, que pasó así a concentrar la gestión de ese extenso término bajo dominio monástico durante cerca de dos siglos.
Gastronomía
El queso de Castilblanco, también llamado queso de La Siberia, se elabora en el municipio pacense de Castilblanco y, en menor medida, en otros pueblos de las mancomunidades de Cíjara y La Siberia. La variedad más conocida es la de leche de cabra cruda, aunque también se elabora con leche de oveja; se cuaja con cuajo y sal, sin pasteurizar, y su curación, de pasta prensada y no cocida, se prolonga siempre más de dos meses. Es un queso extragraso, de forma cilíndrica y borde liso, con un tamaño mediano de 1 a 1,5 kilos. La referencia más antigua a él aparece en El Practicón, el recetario de Ángel Muro de 1894, que entre los quesos de cabra solo cita el de Castilblanco y el de Puerto Real. En 2014 una encuesta del portal Extremadúrate lo situó entre los ocho quesos extremeños favoritos.
Actividad
Las fiestas patronales de Castilblanco se celebran en honor a San Cristóbal, cuya imagen se venera en la iglesia que lleva su nombre, levantada donde antes hubo un castillo que da nombre al municipio. La talla, policromada, representa al santo vestido de verde y con capa roja, con un bastón en la mano derecha y cargando al Niño Jesús, que a su vez porta una bola del mundo. Durante la fiesta, la Hermandad de San Cristóbal saca la imagen en procesión por las calles del pueblo, en una celebración que se completa con festejos taurinos y concursos de gastronomía tradicional.
Actividad
La fiesta de los Ranchos, en honor a San Matías, se celebra en Castilblanco el primer fin de semana de mayo y sus actos religiosos corren a cargo de la Cofradía de San Matías, una de las de mayor arraigo en la localidad. La imagen del santo, custodiada en la ermita de San Matías, es una talla policromada que lo representa barbado, con túnica dorada y capa roja ribeteada en oro, portando una lanza y un libro. El sábado de Ranchos la cofradía procesiona con la imagen y se subastan dulces para recaudar fondos; al devolverla a la ermita se subasta también el derecho a portarla, por el que llegan a pagarse grandes sumas. Además de los actos litúrgicos, la cofradía organiza el resto de actividades festivas del fin de semana.