Pueblo
Arbeca es una villa de la comarca de las Garrigas, en la provincia de Lérida, regada por el canal de Urgel, cuyos patrones son San Jaume y Santa Caterina, con fiesta mayor el 15 de agosto. Su economía gira en torno al aceite de oliva de la variedad arbequina, introducida en el siglo XVIII por el duque de Medinaceli, señor de Arbeca, desde Palestina, y considerada una de las mejores del mundo pese al pequeño tamaño de su aceituna. Del castillo-palacio renacentista, con cinco torres, solo quedan ruinas desde 1851. En su término se halla además la fortaleza ibérica de Els Vilars, fechada hacia el 750 a. C. y declarada bien cultural de interés nacional en 1998, uno de los yacimientos protohistóricos más importantes de Cataluña. Cuenta con 2.163 habitantes (INE 2025).
Monumento
El castillo palacio de Arbeca, en Las Garrigas, corona el cerro que domina el pueblo, en el extremo sureste de la comarca. Documentado desde 1158, fue ampliamente reformado hacia 1475 por Joan Ramon Folc III de Cardona hasta convertirse en un magnífico edificio renacentista con cuatro torres de ángulo y una gran torre central; en 1503 alojó a Felipe el Hermoso, y las crónicas del siglo XVI lo describían con tantas ventanas como días tiene el año. Fue volado con pólvora en 1707, tras la Guerra de Sucesión, y sus escasas ruinas quedaron aún más dañadas por la construcción de los depósitos municipales de agua en 1898 y de la escuela del pueblo en 1945. Hoy se conservan parte de la muralla, una torre redonda de base ataluzada y el zócalo de otra, con sillares bien trabajados.
Monumento
Asentamiento fortificado protohistórico de Arbeca, en la comarca de las Garrigues, uno de los yacimientos ibéricos más completos de Cataluña y declarado bien cultural de interés nacional en 1998. Ocupado entre el 775 y el 325 a. C., durante la Edad del Hierro, se levantó en llano y no en altura, señal del estatus de sus habitantes. El recinto, de planta ovalada y 2.200 m² habitables, albergaba entre 150 y 175 personas bajo un jefe local, y estaba protegido por una muralla de 173 metros de longitud y 5 de grosor, doce torres, un chevaux-de-frise de piedras y un foso doble de 13 metros de ancho. Las excavaciones, realizadas entre 1974 y 2017, sacaron a la luz objetos de bronce, cerámica ática y los molinos rotatorios más antiguos conocidos de Europa, de hacia el siglo V a. C.
Actividad
La Fira de Santa Caterina, que junto con la feria de la oliva arbequina compone esta cita ferial de Arbeca, se celebra el fin de semana más cercano al 25 de noviembre, entre el 21 y el 23. El programa incluye cine-fórum, exposiciones y baile, pero el acto central es la Fira del Gos Caçador. Durante todo el domingo se instala un mercado con productos artesanales y ropa a lo largo de la avenida dels Portals, una de las calles más largas de Arbeca, donde se enciende una gran hoguera para cocinar el almuerzo típico de la jornada, fesols amb llonganissa, regado con aceite de la oliva arbequina. Después del almuerzo, en la plaza del Toll, se celebra un concurso de los mejores perros de caza y una exposición y venta de animales, con perros de todas las razas, distintas aves y conejos.
Curiosidad
La oliva arbequina es una variedad originaria de la comarca de les Garrigues, hoy cultivada en todo el mundo y base del aceite DOP de les Garrigues. Según la tradición, la introdujo en el siglo XVII la duquesa de Cardona, que residía en Arbeca, municipio que dio nombre a la variedad. Es el fruto más pequeño entre las variedades españolas, de una o dos gramos, de forma esférica y color negro en la maduración. Resiste bien el frío pero tolera mal los suelos calcáreos. Su aceite, de maduración temprana, tiene sabor suave y aroma afrutado, aunque por su bajo contenido en polifenoles se conserva poco tiempo. Además de en Cataluña, se cultiva hoy en Aragón, Andalucía y países como Chile, Argentina, Brasil y Uruguay.
Monumento
Documentado desde 1158, el castillo de Arbeca pasó a los Cardona y fue reformado a fondo hacia 1475 por Joan Ramon Folc III. En 1503 alojó a Felipe el Hermoso, y las crónicas del siglo XVI decían que tenía tantas ventanas como días el año.
Hito histórico
Acabada la Guerra de Sucesión, en 1707 el castillo de Arbeca fue demolido como castigo mediante seis minas de pólvora. La explosión dañó también la iglesia vecina y dejó la villa sin su principal referencia monumental.