Pueblo
Vilaller es un municipio de montaña de la Alta Ribagorça, en la provincia de Lleida, situado en el valle de Barrabés a orillas de la Noguera Ribagorçana, con 496 habitantes. El núcleo se divide en dos partes a cada lado del río: el pueblo antiguo, en la montaña, y un barrio nuevo desarrollado con el turismo, junto a la carretera que lo une con el Valle de Arán. Conserva un puente gótico sobre el río y la iglesia parroquial de San Clemente, de estilo barroco y campanario octogonal, mientras que en el núcleo agregado de Senet de Barrabés se levanta la iglesia románica de Santa Cecilia. Vilaller vive sobre todo de la ganadería bovina y ovina, y en la víspera de San Juan celebra su bajada de fallas del Pirineo, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Actividad
La Festa Major de Vilaller se celebra del 13 al 18 de agosto, con el tradicional Ball del Tatero y el cambio de mayordomos el día 15; el patrón del pueblo es Sant Climent (23 de noviembre), y en enero se celebra además la Festa de Sant Sebastià, una de las más antiguas de la localidad.
Monumento
El puente medieval de Vilaller cruza la Noguera Ribagorçana a su paso por el pueblo. Se trata de un puente de estilo gótico, del siglo XVII, del que hoy solo se conserva una parte, tras quedar destruido en buena medida por la riada de 1963.
Naturaleza
El valle de Barravés es un valle de los Pirineos centrales, en la vertiente sur, que forma la cabecera del río Noguera Ribagorzana y se abre, en dirección al puerto de Vielha, entre bosques y pastos de alta montaña. La mayor parte pertenece al término de Vilaller, aunque algunos tramos caen en el término aragonés de Montanuy y en el de Vielha e Mijaran, en torno al túnel de Vielha. Lo rodean montañas de más de 2.600 metros, como el pico del Puerto de Vielha al norte, y varias cimas de más de tres mil metros al oeste y al este, entre ellas los Besiberri y el Comaloforno. Da nombre al valle -o lo toma de él- el antiguo monasterio de Sant Andreu de Barravés, de peso importante a finales de la Alta Edad Media, aunque no se conoce con certeza su emplazamiento exacto.
Monumento
Ayuntamiento histórico de Vilaller.
Actividad
La feria de otoño de Vilaller es la Fira de Tots Sants i del Cep, celebrada el primer fin de semana de noviembre; en el siglo XIX ya se documentaba una feria anual de tres días por Tots Sants, alternada con la del vecino Pont de Suert.
Naturaleza
Desfiladero excavado por el Noguera Ribagorçana entre Vilaller y la Ribagorça, a la entrada de la Alta Ribagorça.
Naturaleza
Acceso sur al túnel de Vielha desde Vilaller (Alta Ribagorça, Lleida), que comunica la Alta Ribagorça con la Val d'Aran. La boca sur se sitúa a 1.593 metros de altitud, en la hondonada de Molières. El túnel original, de 5.230 metros de longitud y 12 de anchura, se empezó a horadar hacia 1926 y tardó unos 22 años en completarse: quedó perforado en 1941, aunque no se abrió al tráfico hasta 1948. Antes de su apertura, la única vía para cruzar la montaña era el Port de Vielha, a 2.444 metros, intransitable en invierno por la nieve. Un segundo túnel, inaugurado el 4 de diciembre de 2007, añadió dos carriles de subida hacia el sur y uno de bajada hacia el norte.
Curiosidad
Centrales hidroeléctricas de ENHER construidas desde mediados del siglo XX (Senet, Vilaller, Bono, Llesp, entre otras), motor del desarrollo económico moderno de la comarca.
Monumento
La central hidroeléctrica de Vilaller, en la cuenca de la Noguera Ribagorçana y dentro del sistema de saltos de ENHER en la Alta Ribagorça, se construyó en 1952. Capta el agua mediante un canal de 6,3 kilómetros con un caudal de 7 metros cúbicos por segundo y desarrolla una potencia de 4.200 kilovatios. Formó parte de la red de aprovechamientos hidroeléctricos levantada en la comarca entre los años 1940 y 1960, que incluyó también los saltos de Senet, Bono y Pont de Suert, aprovechando los desniveles del valle para producir electricidad.
Naturaleza
Mirador sobre el desfiladero excavado por el Noguera Ribagorçana entre Vilaller y la Ribagorza aragonesa.
Naturaleza
Entorno de alta montaña del término de Vilaller, en la cabecera de la Noguera Ribagorçana. El municipio alcanza sus cotas más altas en el Besiberri Sud (3.023 m) y el Besiberri Nord (3.009 m), en el corazón de la vall de Besiberri, descrita como una de las valles del Pirineo catalán de mayor belleza y personalidad, con lagos alpinos y circos glaciares. La Noguera Ribagorçana hace de límite natural en buena parte del término, donde se encuentra también el pantano de Senet, repartido entre dos municipios. El territorio linda con el Parc Nacional d'Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, mientras que el núcleo de Vilaller se sitúa a 981 metros de altitud.
Hito histórico
Iniciadas las obras hacia 1926 y paradas por la Guerra Civil, la perforación se completó en 1941 con mano de obra de prisioneros de guerra y no se abrió al tráfico hasta 1948. Con 5.240 metros fue el túnel de carretera más largo del mundo hasta 1964.
Hito histórico
El núcleo aparece documentado desde 1118 y su castillo desde 1310, en un punto de control del paso de la Noguera Ribagorçana hacia la Val d'Aran. La villa vivió del ganado y del bosque hasta la llegada de las centrales hidroeléctricas.
Monumento
Edificio barroco del siglo XVIII que preside el núcleo antiguo, levantado sobre un templo anterior. Su volumen y su campanario dominan el caserío escalonado sobre la Noguera Ribagorçana, en el paso hacia el túnel de Vielha y la Val d'Aran.
Gastronomía
Plato tradicional pirenaico hecho con sangre e hígado de cordero salteados y acompañados de una salsa agridulce con miel. Se prepara en época de matanza y es una de las elaboraciones que mejor conserva el recetario de aprovechamiento del valle.
Gastronomía
Las patatas se llaman trumfes en el Pirineo de Lleida y aquí se guisan con el jugo del tocino frito, un plato de aprovechamiento típico de la matanza. Acompaña carnes de la comarca y aparece en las cartas de los restaurantes de montaña.
Gastronomía
Los quesos de oveja y cabra del Pirineo incluyen el serrat, prensado y curado, y el tupí, elaborado triturando restos de queso con aguardiente y dejándolos fermentar en un recipiente de barro. Se toman con pan y son de sabor muy intenso.