Pueblo
Blanes es una villa costera de la comarca de La Selva, en Gerona, junto al Mediterráneo en el punto donde arranca la Costa Brava, motivo por el que se la conoce como su 'Portal'. En época romana se la llamaba Blanda. Cuenta con 42.699 habitantes (INE 2025), puerto pesquero y un extenso litoral de calas, entre ellas la Cala Sa Forcanera y la Cala de Sant Francesc o Cala Bona. El islote de Sa Palomera, unido a tierra, marca el inicio de la Costa Brava hacia el norte, con el monumento Portal de la Costa Brava. Conserva los jardines botánicos de Marimurtra, creados en 1921 por el industrial alemán Karl Faust, y de Pinya de Rosa, a los que se llega en el tren turístico carrilet. Destacan también la ermita de la Antiga, la de la Salud y la iglesia de Santa María.
Monumento
El Palau Vescomtal de los Cabrera, junto a la iglesia de Santa Maria de Blanes, es un palacio gótico recuperado por los vizcondes en 1381 y obra del arquitecto Arnau Bargués; hoy muy ruinoso, conserva la fachada oeste con portal de arco de medio punto y dos ventanales trilobulados. Fue volado por tropas francesas en 1694 y es Bien Cultural de Interés Nacional desde 1949 (BCIN 552-MH).
Monumento
La ermita y torre de Santa Bárbara forman un conjunto situado en la cima de un cerro de gran visibilidad costera, junto al castillo de Sant Joan, a 148 metros de altitud. La torre, de planta circular y dos plantas, con una de sus tres ventanas de tipología gótica, se usó sobre todo en los siglos XV y XVI como atalaya: desde su campanario se alertaba a los habitantes de Blanes de la presencia de barcos enemigos. Adosadas a ella se levantan la ermita, dedicada a la santa, de planta rectangular con ábside semicircular y fachada con arcada de medio punto adovellada, y la casa del ermitaño, encargado de cuidar las tierras y bosques del entorno. Reconstruido entre 1980 y 1982 tras años de abandono, el conjunto ha inspirado a escritores como Joaquim Ruyra.
Monumento
El Jardí Botànic Marimurtra, en los acantilados de Blanes, es un jardín histórico declarado bien cultural de interés nacional, célebre por su abundancia de cactus y vegetación mediterránea; su nombre alude al propósito de combinar varios ecosistemas en un mismo espacio. Lo fundó en 1921 el industrial alemán Carl Faust i Schmidt, que desde 1918 compraba terrenos en Blanes y, ayudado por el botánico Pius Font i Quer, dedicó buena parte de su vida a aclimatar plantas exóticas de los cinco continentes. De sus 11,5 hectáreas, cuatro forman el recorrido visitable, con tres jardines —subtropical, templado y mediterráneo— y unas 2750 especies, con miradores como el dedicado a Linneo. Desde 1951 lo gestiona la Fundació Privada Carl Faust, y es uno de los dos únicos jardines botánicos de Cataluña.
Naturaleza
La cala de Sant Francesc, también llamada cala Bona, es la segunda playa en tamaño de Blanes, tras la cala de Sa Forcanera, y se sitúa entre dos tramos de acantilados a los pies de la urbanización que lleva su nombre, a dos kilómetros del centro del pueblo. Tiene 178 metros de longitud y una anchura media de 31, con arena gruesa y grava y una entrada al agua de fuerte pendiente. Se puede llegar por el camino de ronda, tanto desde el Jardín Botánico Marimurtra como desde el castillo de Sant Joan, y cuenta con duchas, aparcamiento y chiringuito. Cerca de la playa se encuentra la pequeña ermita de Sant Francesc, que da nombre tanto a la cala como a la urbanización. Sus aguas, distinguidas con Bandera Azul, son objeto de un control semanal de calidad que las califica de excelentes.
Actividad
Fiesta mayor de Blanes (la Selva, Girona), que cae en la última semana de julio, coincidiendo con la festividad de Santa Ana y San Joaquín, y se prolonga durante ocho días con programación popular y cultural. Su seña de identidad es el Concurso Internacional de Fuegos Artificiales de la Costa Brava, que se celebra cada año durante esa semana y está considerado uno de los certámenes pirotécnicos más importantes de Europa. A mediados de agosto se celebra además la Festa Major Petita, en honor a los copatrones San Bonós y San Maximiano, con actividades culturales entre las que destaca la Caminada Popular Nit de Sant Bonós, una marcha nocturna de 8 kilómetros con más de 25 años de historia.
Monumento
La font gòtica de Blanes, en el carrer Ample, está considerada la fuente mejor conservada de la arquitectura gótica catalana. Es de planta octogonal y consta de tres niveles: uno inferior, sobre el que descansa la pila; uno central, con los caños; y uno superior, decorado con motivos animales y medallones heráldicos de los Cabrera, además de un telar en relieve que sugiere la participación del gremio textil local en su construcción. Corona el conjunto una cubierta piramidal con gárgolas de temática animal y humana y tracería gótica con pináculos, rematada por la figura de un ángel hoy sin brazos. Fue construida hacia 1438 por iniciativa de la condesa Violant de Prades, esposa de Bernat de Cabrera, en un contexto de refuerzo de las murallas de la villa con torres de defensa -de las que se conserva el portal de la Verge Maria-, y como respuesta a los problemas de insalubridad que sufría Blanes en la baja Edad Media.
Hito histórico
El industrial alemán Carl Faust empezó a plantar en la década de 1920, sobre los acantilados de Blanes, las colecciones de flora mediterránea, subtropical y templada que reunió junto con el botánico Pius Font i Quer. El jardín, de unas 16 hectáreas y con magníficas vistas sobre el mar Mediterráneo, toma su nombre de la combinación de estos ecosistemas ('mar' y 'murtra', mirto). Es hoy considerado el mejor jardín botánico mediterráneo de Europa, miembro de la organización internacional BGCI y de la Asociación Ibero-Macaronésica de Jardines Botánicos, con el código internacional BLAN. En 1995 fue declarado bien cultural de interés nacional, en la categoría de jardín histórico.
Gastronomía
La flota de arrastre y de artes menores de Blanes, conocida como el Portal de la Costa Brava por abrir este litoral por el sur, descarga en el puerto gamba, cigala, rape, pescado de roca y morralla que se subasta cada tarde en la lonja del pueblo. La instalación actual sucedió a la antigua Llotja Vella del Peix, un edificio de finales de los años treinta con cubierta a dos aguas y arcadas de ladrillo que sirvió de lonja y almacén hasta los años setenta, cuando se habilitó una nueva lonja, reformada a su vez en los años noventa.