Pueblo
Toro es una ciudad y municipio de la provincia de Zamora, en Castilla y León, situada en plena vega del Duero, a unos 33 kilómetros de la capital; con 8.336 habitantes, es conjunto histórico-artístico desde 1963 y cabeza de la denominación de origen Toro, que da nombre a los viñedos que cubren buena parte de su término, el mayor de la provincia con 325 km². Fue ciudad de especial relevancia entre los siglos XII y XVI, sede real y lugar de celebración de Cortes; su casco histórico conserva el alcázar del siglo X y joyas monumentales como la Colegiata de Santa María la Mayor, alzada sobre una elevación próxima al Duero, que atraviesa el municipio de este a oeste. Toro ejerce de cabecera comarcal sobre los diecinueve municipios del llamado Alfoz de Toro.
Monumento
El Pórtico de la Majestad es la antigua puerta principal, orientada al mediodía, de la colegiata de Santa María la Mayor de Toro (Zamora). Se construyó en el siglo XIII —los historiadores discuten si hacia 1240 o ya en tiempos de Sancho IV— y su programa esculpido narra, en el parteluz, el dintel y el tímpano, la vida de la Virgen, y en la arquivolta exterior el Juicio Final, con un Cristo en Majestad que da nombre al conjunto, también llamado Pórtico del Juicio Final o del Paraíso. Labrado en piedra arenisca de Aldeanuela por maestros posiblemente leoneses, conserva buena parte de su policromía medieval original, descubierta en la restauración de 1980 a 1990, cuya recuperación exigió unos catorce años de trabajo.
Monumento
El crucero de Santa María la Mayor remata en un cimborrio de planta hexadecagonal, pieza del célebre grupo de cimborrios leoneses al que pertenecen los de las catedrales de Zamora, Plasencia y la vieja de Salamanca.
Curiosidad
La Virgen de la mosca es una tabla al óleo de 92 por 79 centímetros conservada en la sacristía de la Colegiata de Toro, sin documentación que aclare su procedencia. Debe su nombre al insecto -musca depicta- pintado con tal realismo sobre el rojo del manto de la Virgen que constituye un trampantojo, alarde de virtuosismo que la hizo célebre. La escena, una sacra conversación con la Virgen y el Niño entronizados, incluye a un santo sin identificar, a la Magdalena y a una figura sedente identificada como Santa Catalina, aunque sus rasgos recuerdan a Isabel la Católica. Atribuida a Michel Sittow, Fernando Gallego o al círculo de Gerard David, una restauración de 1966 la dató entre 1518 y 1525, ya en el siglo XVI; un estudio posterior la atribuye al Maestro de la Santa Sangre.
Monumento
El monasterio de Sancti Spiritus el Real, fundado por Teresa Gil en 1307 y declarado monumento el 27 de septiembre de 1943, guarda bajo artesonado mudéjar, en el coro de su iglesia, el sepulcro de alabastro de Beatriz de Portugal, reina consorte de Castilla por su matrimonio con Juan I, que se retiró a Toro tras la tregua de 1411 y murió hacia 1420. La estatua yacente de la reina corona un arca decorada con relieves: en el frontal, el Calvario entre dos ángeles; en un lateral, seis santos dominicos entre hornacinas; a los pies, la Anunciación. El zócalo muestra diez leones junto a escudos del reino de Portugal. Cerca reposan también Teresa Gil, la fundadora, y Leonor Sánchez de Castilla, priora del monasterio y nieta de Alfonso XI.
Monumento
La iglesia de San Lorenzo el Real, gótico-mudéjar de ladrillo levantada a finales del siglo XII y declarada monumento nacional el 18 de mayo de 1929, guarda un retablo del hispanoflamenco Fernando Gallego.
Hito histórico
La batalla de Toro se libró el 1 de marzo de 1476 cerca de esta localidad zamorana, en el marco de la guerra de sucesión castellana, entre las tropas de los Reyes Católicos, partidarios de Isabel, y las de Alfonso V de Portugal y su hijo el príncipe Juan, que respaldaban a Juana la Beltraneja. El resultado fue incierto: el príncipe Juan venció al ala derecha del ejército castellano, pero el resto de las tropas de Fernando derrotó a Alfonso V. Pese a ese desenlace indeciso, la batalla supuso una gran victoria política para los Reyes Católicos, que aseguraron así el trono para Isabel y sentaron las bases de la unión de las coronas de Castilla y Aragón.
Hito histórico
Las Leyes de Toro son el resultado de la actividad legislativa de los Reyes Católicos, fijada tras la muerte de Isabel la Católica con motivo de la reunión de las Cortes en la ciudad de Toro. Promulgadas el 7 de marzo de 1505 en nombre de la reina Juana I de Castilla, forman un cuerpo de ochenta y tres leyes que ordenó el derecho civil castellano —mayorazgos, matrimonio y sucesiones— durante los siglos siguientes. La iniciativa partió del testamento de la propia Isabel, que encargó la tarea a una comisión de letrados con el obispo de Córdoba y los doctores Díaz de Montalvo, Lorenzo Galíndez de Carvajal y Juan López de Palacios Rubios. Se establecieron para compensar y atraer la lealtad de la nobleza, de modo que el patrimonio de las familias nobles pasara intacto al primogénito.
Naturaleza
La ciudad se asoma desde su cortado a la vega del Duero, salvada desde el siglo XV por el puente mayor; sobre el escarpe se levantó ya en el siglo X el alcázar, construido con piedra caliza y canto rodado del propio río.
Gastronomía
La denominación de origen Toro se asienta sobre la tinta de Toro, variedad autóctona de uva tinta cultivada principalmente en esta comarca zamorana; un estudio de ADN del Instituto Madrileño de Investigación Agraria y Alimentaria confirmó en el año 2000 que se trata genéticamente de uva tempranillo, aunque localmente también se la conoce como tinta fino. Es una uva noble, de gran finura y muy aromática, de sabor afrutado y color rubí característico en los vinos jóvenes, que da vinos de calidad y de envejecimiento prolongado gracias a su bajo nivel oxidativo. Sus vinos y la fiesta de la vendimia marcan, junto con el carnaval y la Semana Santa, el calendario festivo de la ciudad de Toro.