Pueblo
Miranda de Ebro es una ciudad de más de 36.000 habitantes a ambas orillas del Ebro, en el extremo noreste de la provincia de Burgos, junto a los límites con Álava y La Rioja, y gran nudo ferroviario e industrial, con industria química, logística y aeronáutica. Aunque hay asentamientos en la zona desde la Edad del Hierro, la primera mención histórica es de 757, citada en la Crónica Albeldense entre las localidades destruidas por Alfonso I. Alfonso VI le otorgó fuero en 1099, y la llegada del ferrocarril en 1862 marcó un punto de inflexión que industrializó la ciudad durante el siglo XX, hasta el punto de que a sus habitantes se los apoda ferroviarios. Del casco viejo de Aquende destacan la románica iglesia del Espíritu Santo y el puente de Carlos III, de 1777.
Monumento
Conocida históricamente como iglesia de San Nicolás hasta la Guerra Civil, es el templo más antiguo de Miranda de Ebro, asomado al río sobre el puente de Carlos III; el fuero de la villa, de 1099, ya menciona un templo anterior dedicado también a San Nicolás en el mismo lugar. De estilo predominantemente románico con asomos del gótico primitivo, tiene planta de cruz latina y nave única, y un ábside pentagonal de cinco paños separados por contrafuertes, datado en la segunda década del siglo XIII; sus capiteles con castillos y leones aluden a la unión de Castilla y León de 1230. Declarada monumento histórico-artístico en 1931, sufrió un grave incendio en la Guerra Civil de 1936 y permaneció cerrada 36 años hasta su reapertura al culto en 1972 bajo la advocación del Espíritu Santo.
Monumento
Levantado en la década de 1770 para sustituir al que arrastró la riada de 1775, salva el Ebro con tajamares semicirculares y remata su pretil con barandilla de hierro fundido y dos leones que sostienen los escudos real y municipal.
Monumento
En lo alto del cerro de La Picota, sobre el barrio de Aquende, sobreviven los lienzos de la vieja fortaleza medieval que vigilaba el paso del Ebro, hoy convertidos en el mejor mirador sobre la ciudad y su vega.
Monumento
Construida en el siglo XVI en un lenguaje a caballo entre el gótico tardío y el Renacimiento, fue pasto de las llamas y su reparación corrió a cargo de los presos del campo de concentración instalado en la ciudad. También llamada de Santa María de Altamira, se alza en el corazón del casco histórico, junto al Teatro Apolo, con un aspecto robusto de fortaleza. Las obras, dirigidas por Miguel de Mendizábal y Martín de Ibarguren entre otros maestros, arrancaron en 1523 y se prolongaron hasta 1571, sobre el solar del antiguo Hospital del Chantre, que daba avituallamiento a los peregrinos del Camino Vasco del Interior. Es un templo de planta de salón, con tres naves de igual altura y bóvedas de crucería estrelladas sobre dieciséis columnas. Días antes de estallar la guerra civil, en julio de 1936, ardió su retablo.
Hito histórico
El fuero que Alfonso VI concedió a Miranda de Ebro en enero de 1099 marcó la historia de la villa durante siglos: sus vecinos defendieron una y otra vez que se respetaran sus derechos, y monarcas como Sancho III, Alfonso VIII o Fernando IV fueron confirmando sucesivamente su vigencia. El documento que hoy se conserva, depositado en el Archivo Histórico Municipal de Miranda de Ebro, es precisamente la confirmación otorgada por Fernando IV el 24 de febrero de 1298, con unas dimensiones de 665 por 850 milímetros, y recoge tanto el texto original de Alfonso VI como sus ampliaciones posteriores. Aquel fuero impulsó el poblamiento del vado del Ebro, y ese mismo texto cita ya los Llanos de San Juan, el paraje donde se celebra la romería más antigua de la ciudad.
Hito histórico
El campo de concentración de Miranda de Ebro se creó en julio de 1937, con asesoramiento de las SS nazis, sobre un solar de 42.000 metros cuadrados de la empresa Sulfatos Españoles, entre las vías del tren y el río Bayas, y permaneció abierto hasta 1947, el último en clausurarse en España. El BOE había ordenado el 5 de julio ese año construir cuatro campos en Burgos para paliar el hacinamiento de prisioneros republicanos capturados en el norte, y Miranda fue elegida por su cercanía al frente y sus buenas comunicaciones; los propios vecinos, obligados, levantaron el recinto en apenas dos meses, en condiciones lamentables. Con capacidad prevista para 1500 presos, pronto se superó ese límite; por el campo pasarían con el tiempo unos 80.000 prisioneros, cerca de 15.000 extranjeros.
Hito histórico
El primer servicio regular de tren llegó en 1862 y convirtió a Miranda en nudo ferroviario y en una de las pocas ciudades industriales de la provincia, un giro que multiplicó su población y creó el barrio de Allende.
Actividad
Las fiestas de San Juan del Monte, romería documentada desde 1347 y la más antigua e importante del norte de España, se celebran en Miranda de Ebro el lunes de Pentecostés y el fin de semana que lo precede, organizadas por la Cofradía de San Juan del Monte con la colaboración del ayuntamiento. Durante los tres días centrales, charangas y cuadrillas -ataviadas con sus blusas, pañuelo rojo y boina- recorren las calles y suben al monte en un ambiente de bullicio y alegría que marca el sentir de los mirandeses durante todo el año. La fiesta recuperó en 2015 la declaración de Interés Turístico Nacional que ya tuvo en 1975, y desde 1996 ostenta también el título de Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León.
Gastronomía
El almuerzo obligado del lunes de romería son el bacalao y las delgadillas, morcillas finas y alargadas que las cuadrillas mirandesas suben al monte y comparten en el campo junto a la ermita del santo.
Actividad
Entre los actos de las fiestas mirandesas figura un festival dedicado a la morcilla, con concursos de consumo de morcilla asada que convierten al embutido más burgalés en protagonista de la calle durante unos días.
Naturaleza
Los Montes de Miranda de Ebro y Ameyugo, popularmente llamados Monte de Miranda o Monte de San Juan, son una zona especial de conservación que ocupa las estribaciones orientales de los Obarenes al sur de la ciudad, con 3.633 hectáreas y una altitud media de 678 metros. Tiene carrascales y quejigares recorridos por senderos y con el desfiladero del Oroncillo abriéndose paso hacia el sur, junto a un notable sabinar de sabina mora y boj, y alberga una importante colonia de buitre leonado, con 159 parejas censadas en 2005. Aquí se celebran cada año las fiestas de San Juan del Monte, con las cuadrillas instaladas en casetas junto al monte; la subida al alto de San Juan del Monte, con rampas de hasta el 14%, es final de etapa habitual de la Vuelta a Burgos.
Naturaleza
El río parte la ciudad en dos mitades con nombres de origen medieval: Aquende, el casco antiguo al pie del cerro, y Allende, el ensanche industrial que creció al otro lado tras la llegada del ferrocarril.