Pueblo
El Toboso es un municipio de la comarca de La Mancha, en la provincia de Toledo, con 1.702 habitantes (INE 2025). Su caserío tradicional, de mampostería y tapial encalado, conserva casas con corredores de madera y patios empedrados de guijarros. Documentado desde 1338, obtuvo mercado franco en 1390 y en 1480 el maestre de la Orden de Santiago, Alonso de Cárdenas, le concedió el título de villa; vivió su mayor pujanza en el siglo XVI. Su fama internacional se debe a Cervantes, que lo convirtió en patria de Dulcinea en el Quijote. Conserva la Casa-Museo de Dulcinea, casona del siglo XVI amueblada con enseres de época, y el monasterio de las Trinitarias, de 1680 y estilo herreriano, y cada año celebra unas jornadas cervantinas en torno al aniversario de la muerte del escritor.
Monumento
La actual iglesia de San Antonio Abad se empezó a construir en 1525, en sustitución de un templo anterior que ya existía en 1511 y del que se conserva un sillar fechado en 1503. En la primera fase intervino el maestro de cantería Juanes de Santiago, autor del cuerpo central de las naves, de gótico tardío o «gótico Isabel»; después trabajaron Miguel de Verduraza, Azcutia y Martín de Atuy de Leturiondo. Es un templo de planta de salón, con tres naves cubiertas de bóvedas de crucería sobre columnas cilíndricas, y un crucero y cabecera renacentistas del siglo XVII, cuando también se añadieron las capillas laterales y la sacristía. Miguel de Cervantes la cita en la segunda parte de El Quijote, en el episodio en que Sancho confunde su torre con un alcázar.
Monumento
Monasterio fundado en 1680 en El Toboso (Toledo) por Ángela María de la Concepción, monja trinitaria procedente del convento de Medina del Campo. Fue el primer monasterio de la nueva rama de las Trinitarias Recoletas, surgida en un tiempo de reformas dentro de la Iglesia católica. Es bien de interés cultural y combina una notable belleza arquitectónica con la sobriedad propia de un cenobio. Las monjas que hoy lo habitan siguen dedicadas a la vida contemplativa, repartida entre la oración y el trabajo, y son conocidas por su artesanía de bordado en oro y otros tejidos; el monasterio recibe también huéspedes en su hospedería.
Monumento
Casona señorial del siglo XVI reconstruida y amueblada con enseres de época que recrea el hogar de la dama cervantina, uno de los hitos de la ruta del Quijote. Es un edificio civil restaurado y convertido en museo entre 1960 y 1967 por el arquitecto José Manuel González Valcárcel, aunque el inmueble no está conectado directamente con la novela de Cervantes: la tradición sitúa El Toboso como escenario clave, pero la casa recrea el ambiente con mobiliario y objetos etnográficos propios de las construcciones populares manchegas. Por el zaguán se accede a la cocina, la despensa, la bodega, el patio y el palomar, y en 1971 se incorporó el lagar. Declarada Bien de Interés Cultural el 25 de agosto de 1980, cerró temporalmente en la década de 2000 por reformas.
Monumento
Colección de ediciones de El Quijote en numerosas lenguas, muchas con dedicatorias de jefes de Estado y personalidades históricas. Todas fueron regalo de intelectuales o políticos al pueblo de El Toboso y llevan dedicatoria de puño y letra; entre ellas figuran ejemplares dedicados por Hitler y por el presidente argentino Juan Domingo Perón, la primera edición en euskera, una versión en caracteres celtas procedente de Irlanda y un manuscrito ilustrado.
Curiosidad
La localidad debe su fama internacional a Cervantes, que la convirtió en patria de Dulcinea, la dama imaginada por don Quijote; el topónimo aparece documentado desde 1338 y la villa obtuvo su título en 1480. Dulcinea del Toboso, personaje ficticio que nunca habla ni aparece en persona en la novela, fue inspirada por Cervantes en la campesina Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchuelo y Aldonza Nogales, a la que don Quijote transformó en la dama de sus pensamientos, 'emperatriz de La Mancha' de belleza sin par. En la segunda parte de la obra, don Quijote persiste en buscarla en El Toboso, y Sancho Panza llega a presentarle una supuesta Dulcinea para calmar su locura.
Curiosidad
El caserío conserva la arquitectura tradicional manchega, levantada con mampostería y tapial y revocada con encalados blancos que definen la imagen del pueblo. Las casas cuentan con corredores de madera sostenidos por columnas y patios de planta cuadrada o rectangular adintelada, con el suelo empedrado casi siempre de guijarros.
Actividad
Celebración en torno al aniversario de la muerte de Cervantes, con teatro del Siglo de Oro y el nombramiento de una Dulcinea honoraria. Las Jornadas Cervantinas de El Toboso se celebran cada año hacia la última semana de abril, en torno al día 23, Día del Libro, y conmemoran el papel del pueblo como cuna literaria de Dulcinea en el Quijote. El teatro clásico se representa en calles y plazas, con vecinos vestidos con trajes manchegos tradicionales, además de música, exposiciones y conferencias cervantinas; cada año se nombra Dulcinea de Honor a una figura destacada, título que han recibido, entre otras, la duquesa de Alba, a título póstumo en 2015, y las periodistas Esther Esteban y Lorena García Díez.
Actividad
Las fiestas del Cristo de la Humildad de El Toboso, cuya imagen procede del antiguo hospital de pobres del pueblo, hoy convertido en ermita dedicada al Santísimo Cristo de la Humildad y patrón local, se celebran en torno al fin de semana de Pentecostés. Incluyen un quinario con misa y predicador invitado, el traslado de la imagen a la parroquia el día de la Ascensión y una procesión nocturna el sábado y el domingo en la que los oferentes con votos personales caminan de espaldas ondeando banderas mientras miran la imagen. Tras la procesión se celebra la Ranra, convite popular de dulces y frutos secos, y las visitas a la imagen se prolongan hasta Corpus Christi.
Gastronomía
Revuelto de huevos con torreznos y restos de la matanza que Cervantes cita en la primera página del Quijote como la comida de los sábados. Se sigue preparando en los mesones del pueblo de Dulcinea con la receta más simple posible.