Pueblo
Biescas es una villa de la comarca del Alto Gállego, en Huesca, situada a 875 metros de altitud a orillas del río Gállego, en la puerta de entrada al valle de Tena. Ha sido tradicionalmente nudo de comunicaciones entre la Jacetania y el Sobrarbe, conectado por el puerto de Cotefablo con el valle del Ara. El casco urbano se alarga junto al río y se divide en el barrio de San Pedro y el del Salvador. Cuenta con 1640 habitantes. De su pasado conserva las cistas eneolíticas de la explanada de Santa Engracia, restos de la calzada romana del valle de Tena y la ermita de Santa Elena, reconstruida en 1253 por Jaime I y dotada de privilegios por Fernando el Católico y Carlos I.
Monumento
Castillo bajomedieval del siglo XV, de estilo románico tardío, vinculado a la familia aragonesa de los Urriés hasta finales del XIX. Restaurado por la asociación Amigos de Serrablo, que recibió por ello la Medalla de Oro a las Bellas Artes en 1985 y el Premio Europa Nostra en 2002, alberga hoy el museo de dibujo dedicado a Ángel Orensanz y Artes de Serrablo, con una colección de cerca de 4.800 obras, de las que 380 se exponen de forma permanente en 17 salas: en la planta baja, artistas aragoneses como Francisco Pradilla, Ramón Acín y Pablo Serrano; en la primera, autores como Salvador Dalí o Ignacio Zuloaga, con espacios dedicados al humor gráfico y el cómic. Declarado bien de interés cultural, es hoy referencia nacional del dibujo español contemporáneo.
Naturaleza
La sierra de Tendeñera es una sierra interior pirenaica situada en las comarcas oscenses del Alto Gállego y Sobrarbe, al norte de Biescas, en el límite del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Se extiende unos 15 kilómetros de oeste a este, desde Santa Elena, en la entrada del valle de Tena, hasta Bujaruelo. Su cumbre más alta es la punta Tendeñera, con 2.853 metros, junto a otras como peña Sabocos (2.757 m) o la punta de la Ripera (2.823 m); en ella y en el pico Vachesango aflora el contacto entre las formaciones de flysch y las calizas de las sierras interiores. Declarada Zona de Especial Conservación de la Red Natura 2000, alberga veintiocho especies vegetales de montaña, entre ellas el musgo Buxbaumia viridis, y es lugar de paso de cincuenta y siete especies de aves.
Naturaleza
Tramo del río Gállego que atraviesa el valle de Tena y el término de Biescas, cortando las sierras exteriores en la Foz de Santa Elena. Se asienta sobre un antiguo valle glaciar hoy fluvial, a ambos lados del cual se levanta el pueblo. La cabecera de este tramo, conocida como Ribera de Biescas, está protegida como zona especial de conservación (ZEC) por su valor ambiental.
Curiosidad
Ainielle es un pueblo despoblado del Sobrepuerto, en la comarca del Alto Gállego, hoy perteneciente al municipio de Biescas, a 1355 metros de altitud. Documentado desde 1062 en los registros de la catedral de Huesca, fue municipio propio hasta perder esa condición entre 1857 y 1860; se fue despoblando desde los años sesenta, cuando su término se vendió al Patrimonio Forestal del Estado, hasta quedar deshabitado en 1971, cuando su último vecino abandonó la Casa O Rufo. Inspiró la novela La lluvia amarilla, de Julio Llamazares. Sus ruinas se pueden visitar y conservan la iglesia de San Juan Evangelista, de los siglos XVII-XVIII, la Casa O Rufo, del XVIII, un molino restaurado de 1763 y El Castillón, un asentamiento defensivo de los siglos X-XI.
Actividad
Fiestas patronales de Biescas del 14 al 18 de agosto en honor a Santa Elena, con chupinazo, desfile de carrozas y toros de fuego. El 13 de junio se celebra la romería de San Antonio, patrón de la villa, con concurso de quesos del valle de Tena.
Monumento
Biescas conserva dos ermitas: la de Santa Elena, del siglo XVII a la entrada del valle de Tena, en un espacio sacralizado desde el Neolítico y reconstruida en 1253 por orden de Jaime I; y la de la Virgen de la Collada, de origen medieval con fábrica de los siglos XVI-XVII, en el barrio de San Pedro.
Actividad
La Feria de Otoño de Biescas se celebra el cuarto fin de semana de octubre; recupera una concesión ferial documentada desde 1633 y, revivida en 1993, combina subastas de ganado con un concurso de quesos que reúne a productores de Aragón, el sur de Francia y el resto de España, coincidiendo con la bajada del ganado de los puertos pirenaicos.
Monumento
La plaza Mayor y el ayuntamiento de Biescas forman, según describe su artículo de Wikipedia, un conjunto urbano de sabor montañés.
Naturaleza
Mirador conocido como Balcón de Pirineos, en el término de Biescas.
Monumento
El Puente del Diablo de Biescas, sobre el río Gállego, se atribuye al arquitecto Juan Albistur en 1559 y formaba parte del camino real que unía Biescas con Santa Elena; la leyenda cuenta que lo construyó el propio diablo en una sola noche.
Curiosidad
El Alto Gállego (Huesca) combina la tradición ganadera de montaña, especialmente viva en los municipios del sur de la comarca junto al agroturismo, con el turismo de esquí en sus valles pirenaicos: cuenta con dos estaciones, Formigal, en Sallent de Gállego, y Panticosa. El turismo y los servicios son hoy la principal actividad económica de la comarca, que ha vivido un fuerte desarrollo de segundas residencias, hoteles y turismo rural. En su territorio se extienden además el parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara y el monumento natural de los Glaciares Pirenaicos.
Hito histórico
Una crecida súbita del barranco arrastró en 1996 rocas de diez toneladas sobre el cono de deyección donde se había autorizado un camping: murieron 87 personas, 27 de ellas niños, y otras 183 resultaron heridas en apenas unos minutos.
Hito histórico
Tropas hugonotes francesas cruzaron en 1592 la frontera, entraron en el valle y saquearon Biescas. El episodio decidió a Felipe II a fortificar el paso con el fuerte de Santa Elena, trazado por el ingeniero Tiburcio Spannocchi.
Hito histórico
La Confederación Hidrográfica del Ebro expropió casas y tierras para el embalse del Gállego y el pueblo de Búbal quedó definitivamente vacío en 1971; desde 1984 se rehabilita dentro del programa estatal de pueblos abandonados.
Gastronomía
Quesos artesanos elaborados con leche cruda de oveja y de vaca de los rebaños del valle, curados en cámara natural y de aroma intenso; se venden en la feria de otoño junto a mermeladas y conservas de la comarca.