Pueblo
El Cerro de Andévalo es una villa de la comarca onubense de El Andévalo con 2.246 habitantes (INE 2025), situada a 296 metros de altitud y 80 kilómetros de Huelva, que tomó su nombre actual en 1916. Cuenta con un notable patrimonio religioso y un pasado minero, ligado a explotaciones como las minas de Nerón, del Águila o del Lomero, cuya importancia desde época romana pudo dar nombre a la comarca, quizá en honor al dios Endovelico. Tras la conquista cristiana, Fernando III cedió el territorio a Sevilla en 1251, aunque la zona permaneció escasamente poblada: en 1387 constaba despoblada y no recuperó población, con cárcel incluida, hasta hacia 1427. Celebra sus fiestas patronales en honor a san Benito el primer domingo de mayo.
Monumento
La iglesia parroquial de Santa María de Gracia, en la plaza de España de El Cerro de Andévalo (Huelva), es un templo renacentista del siglo XVI atribuido a Hernán Ruiz, el arquitecto de la Giralda de Sevilla, con ampliaciones barrocas entre 1732 y 1788 que le dieron la conjunción de estilos —manierista y barroco— que hoy presenta. Su fuerte volumetría y su carácter exento, unidos a su emplazamiento en uno de los puntos más elevados del núcleo urbano, la convierten en un hito del trazado histórico del pueblo, en el punto donde confluyen los espacios públicos junto a otros edificios emblemáticos como el ayuntamiento y la capilla de la Santísima Trinidad.
Hito histórico
El 15 de junio de 1251 Fernando III de Castilla concedió a la ciudad de Sevilla la posesión de amplias extensiones de tierras y lugares del Andévalo, entre ellos el territorio de El Cerro; su hijo Alfonso X confirmó estos derechos en 1253 en los mismos términos. El territorio quedó, sin embargo, escasamente poblado: hacia 1290 se fundó el primer asentamiento, Castillejos, y en 1293 Sancho IV ordenó a Sevilla construir castillos en Encinasola y Cumbres de Enmedio. El Cerro y La Nava llegaron a despoblarse hacia 1387, y no recuperaron población hasta cerca de 1427.
Curiosidad
Peregrinación del primer domingo de mayo a la ermita de San Benito, de origen en el siglo XV, que según la tradición local conmemora la resistencia frente a una invasión portuguesa.
Monumento
La ermita, del siglo XVI, se construyó en dos fases: la primera con planta cuadrada y bóveda de horno, y una segunda, ya del siglo XVIII, que añadió un cuerpo de alzada más baja cubierto con bóvedas de cañón. Ambas partes se conservan en buen estado tras la restauración de 1997, que puso fin a su uso religioso: hoy funciona como centro de actividades culturales de El Cerro de Andévalo.
Monumento
Ermita construida en el siglo XVI, situada en el Prado de San Sebastián de El Cerro de Andévalo y adosada al cementerio histórico municipal desde el siglo XIX. Consagrada originalmente en 1588 al culto de San Sebastián y San Roque, en 1801 pasó a llamarse ermita de los Dolores y San Sebastián, y poco después, ya de forma definitiva, ermita de Nuestra Señora del Mayor Dolor. Su frontón triangular, de estilo románico-manierista, está rematado por una espadaña con una campana de bronce de 1550.
Monumento
Cementerio inaugurado en 1837 que alberga el panteón neogótico-mudéjar de María Moreno Soriano (1916), único superviviente de este estilo en la provincia de Huelva.
Hito histórico
El 15 de junio de 1251, en el marco de la conquista cristiana, Fernando III de Castilla concedió a la ciudad de Sevilla la posesión de grandes extensiones de tierra, entre ellas el Andévalo; su hijo Alfonso X ratificó esos derechos en 1253 en los mismos términos. Era entonces una zona escasamente poblada, y su repoblación efectiva no comenzó hasta hacia 1290, con el establecimiento gradual de enclaves de población.
Hito histórico
En 1387, según noticias de fuentes eclesiásticas recogidas por Collantes de Terán, El Cerro y La Nava figuraban despoblados. No sería hasta alrededor de 1427 cuando la zona volvió a tener población, e incluso una cárcel. Durante el siglo XVI, El Cerro de Andévalo inició diligencias para ampliar su término municipal, y en el XVII sufrió la invasión portuguesa derivada de la Guerra de Restauración, años en los que algunos pueblos vecinos del Andévalo se refugiaron en los bosques y otros fueron arrasados.
Hito histórico
El municipio se llamó simplemente El Cerro hasta la reforma de la nomenclatura municipal de 1916, cuando pasó a denominarse El Cerro de Andévalo, en la comarca onubense de El Andévalo. El cambio formó parte de un decreto estatal, propuesto por la Real Sociedad Geográfica y publicado en la Gaceta de Madrid el 2 de julio de 1916, que modificó la denominación de 573 municipios españoles para evitar la confusión entre localidades con nombres iguales o parecidos en distintas provincias.