Pueblo
Maceda es una villa de unos 2.900 habitantes situada entre las laderas de la sierra de San Mamede, en la comarca de Allariz-Maceda, provincia de Orense, cuyo municipio agrupa la capital y 58 núcleos de población dispersos, la mayoría de menos de 300 habitantes. Comparte nombre y patrón, San Pedro, con la ciudad portuguesa de Macedo de Cavaleiros. Vivió una revuelta campesina contra los impuestos en 1870 y sufrió después una fuerte emigración, sobre todo a América, que redujo drásticamente su población desde los años cuarenta del siglo XX. Está dominada por su castillo de los siglos XI y XII, muy dañado en el conflicto civil del siglo XV; la iglesia de Santa Mariña guarda un relieve visigótico, y el concello celebra en julio el peculiar Entroido Quente, un carnaval fuera de temporada.
Monumento
El origen del castillo de Maceda se remonta a finales del siglo XI, cuando se inició la torre del homenaje, posiblemente por determinación real; más tarde pasó como dote a María Fernández, hija del conde de Trava, al casar con Xoán Ares de Novoa, integrándose en los dominios de esta familia. La tradición sitúa aquí la infancia de Alfonso X el Sabio. Durante la Gran Guerra Irmandiña fue atacado y arrasado por las fuerzas irmandiñas al mando de Diego de Lemos, y desde entonces perteneció a los condes de Maceda, descendientes de uno de los principales dirigentes de aquella revuelta. Muy deteriorado desde el siglo XVII, el ayuntamiento lo adquirió en 1993 e inició una restauración polémica; hoy, restaurado, funciona como hotel-monumento y conserva su torre del homenaje del siglo XI.
Monumento
Iglesia parroquial que conserva un bajorrelieve visigótico del siglo VII procedente de un antiguo cenobio de benedictinas; en el año 935 se documenta como monja en este monasterio a la infanta Ximena, hija del rey Ordoño II.
Curiosidad
Columna miliaria de la Vía Nova, la calzada romana XVIII entre Braga y Astorga, correspondiente a la milla ochenta desde Braga; apareció en Foncuberta y terminó reutilizada como hito dentro del cementerio parroquial.
Naturaleza
Sierra que supera los 1.600 metros y se reparte entre Maceda, Baños de Molgas, Vilar de Barrio y Montederramo; forma parte del Macizo Central ourensano, declarado Zona Especial de Conservación dentro de la Rede Natura 2000. Junto con la Serra de Queixa, la Serra do Fial das Corzas y las montañas de Invernadeiro forma el espacio de alta montaña gallega más completo. Su punto más alto, la Fonte do Santo, alcanza los 1618 metros, con una capilla dedicada al santo que da nombre a la sierra y una romería en la segunda semana de agosto. La vegetación cambia de vertiente: hacia el este predominan el monte bajo y las coníferas de repoblación, mientras que hacia Maceda, al oeste, aparecen robles, castaños y abedules. Por sus montes se mueven ciervos, corzos, jabalíes y lobos.
Naturaleza
Punto culminante de la Serra de San Mamede, en torno a los 1.614 metros, donde brota la fuente que le da nombre y se alza una pequeña capilla dedicada al santo; hasta allí sube una romería en la segunda semana de agosto.
Actividad
Los felos visten máscara de madera con una sonrisa burlona y animales de la Serra de San Mamede pintados en la mitra, y se distinguen por sus medias negras; solo los solteros pueden vestirla y recorren las parroquias sin previo aviso.
Monumento
Sepulcro gótico conservado en la iglesia parroquial de San Pedro de Maceda, con la figura yacente del noble Xoán de Nóvoa labrada en piedra sobre el arca funeraria, uno de los mejores ejemplos funerarios de la comarca.
Hito histórico
El castelo de Maceda, muy dañado en la Gran Guerra Irmandiña del siglo XV, fue declarado monumento histórico-artístico por decreto del 22 de abril de 1949; la rehabilitación de los años noventa le devolvió su volumen original y hoy funciona como hotel-monumento.
Gastronomía
Mercado tradicional de la villa donde se venden ganado, embutidos, quesos, pan y productos de huerta de las parroquias del entorno; funciona además como punto de encuentro social del rural del alto Arnoia.
Curiosidad
Máscaras de carnaval propias del concello, con careta de madera, sombrero adornado y cinturón de campanillas, que recorren las aldeas imponiendo su ley. Son parientes de los peliqueiros y los cigarróns del entroido ourensano.