Pueblo
Cerceda es un concello de unos 5.100 habitantes en la comarca coruñesa de Órdenes, con capital en O Campo da Feira; su economía ha girado en torno a la central térmica de Meirama, cuya silueta figura en el escudo municipal, y a la planta de tratamiento de residuos de Sogama. Conserva la iglesia de Santo André de Meirama, construida en el siglo XII sobre un castro galaico donde apareció un torque de oro, y reformada en 1720. También se conservan el pazo de Boedo, declarado bien de interés cultural en 1994, y el pazo das Lavandeiras, del siglo XVIII y de estilo barroco. En verano abre el parque acuático Aquapark. Las fiestas mayores se celebran a mediados de junio, en honor a la Virgen del Monte Carmelo.
Monumento
Templo parroquial levantado en el siglo XII y profundamente reformado en 1720; es la construcción más antigua conservada en el concello y su pieza religiosa más valiosa, en un paisaje que el siglo XX transformó por completo con la minería de lignito y la central térmica.
Monumento
Casona declarada bien de interés cultural en 1994, reconocible por su par de chimeneas y por los blasones que lucen en la fachada; es el ejemplo mejor protegido de la arquitectura señorial que conserva Cerceda.
Monumento
Construcción barroca del siglo XVIII restaurada en los últimos años, con el conjunto de vivienda, muro de cierre y dependencias característico de los pazos que la hidalguía rural levantó en esta zona de la comarca de Ordes.
Naturaleza
El lago das Encrobas, o lago de Meirama, es un embalse del valle de las Encrobas, en el municipio de Cerceda, nacido del hueco de una mina de lignito a cielo abierto que abasteció la central térmica de Meirama. La mina, abierta en 1980 tras expropiar las tierras de cientos de campesinos, extrajo 94 millones de toneladas y dejó un hueco de 300 metros de profundidad antes de cesar en 2007; ya en 1985 la empresa explotadora, Unión Fenosa, había iniciado en paralelo la restauración ambiental. El lago mide 2,2 kilómetros de largo y 205 metros de profundidad máxima, con 148 hectómetros cúbicos de agua y 171 hectáreas de lámina; a su alrededor se plantaron unos 800.000 árboles, robles, castaños, alisos y sauces, que hoy acogen jabalíes, aves rapaces, lobos y truchas.
Naturaleza
Embalse recogido entre los recursos naturales del concello, una lámina de agua rodeada de monte y de repoblaciones forestales que se ha convertido en lugar de pesca y de paseo en un municipio muy marcado por la industria.
Curiosidad
El castro que da nombre al concello entregó un torque de oro, hallazgo poco común que sitúa a este poblado entre los de mayor rango de la zona; Cerceda conserva además el castro do Coto de Guichar, en As Encrobas.
Actividad
El concello mantiene tres rutas homologadas, las PR-G 129, 130 y 131, que enlazan los núcleos rurales con las orillas del lago das Encrobas y con los molinos y saltos de agua del interior del municipio.
Monumento
Templo románico del siglo XII reformado en el XVIII que fue desmontado piedra a piedra y reconstruido en Pontoxo entre 1996 y 1997, cuando el avance de la mina de lignito se comió su emplazamiento original.
Actividad
Tres itinerarios señalizados y homologados como pequeño recorrido enlazan las parroquias del concello, los molinos de sus regatos y los miradores sobre el lago surgido en la antigua corta minera.
Hito histórico
El conflicto de las Encrobas fue una revuelta agraria y social que estalló en esta parroquia del concello de Cerceda en los últimos años del franquismo, cuando la empresa Unión Fenosa proyectó explotar un depósito de lignito bajo el terreno y el Consejo de Ministros franquista autorizó su expropiación forzosa ante la falta de acuerdo con los propietarios. Las acciones organizadas por los vecinos, con el párroco Moncho Valcarce al frente, alcanzaron notoriedad mediática y un amplio apoyo popular, y llegaron a su punto álgido en los enfrentamientos con la Guardia Civil de 1977. El terreno fue ocupado en marzo de ese año para construir la mina y la central térmica de Meirama, cerradas respectivamente en 2007 y 2020, y la mayor parte de la parroquia acabó abandonando sus casas.
Naturaleza
El lago de Meirama, también llamado lago de Encrobas, ocupa el hueco de más de 300 metros de profundidad que dejó la mina de lignito que abasteció a la vecina central térmica, explotada desde 1980 hasta extraer 94 millones de toneladas y cerrada en 2007. Ya en 1985, en paralelo a la extracción, la compañía había iniciado un proyecto de rehabilitación ambiental que fue reconvirtiendo las escombreras en el bosque actual. La lámina de agua, nacida del relleno de la corta iniciado en 2008, mide 2,2 kilómetros de largo por uno de ancho y alcanza los 205 metros de profundidad máxima, con 171 hectáreas de superficie; las áreas rehabilitadas suman 730 hectáreas. Es hoy uno de los mayores lagos artificiales de Galicia, con orillas de vegetación autóctona y colonizado por aves acuáticas.