Pueblo
Alconchel es un municipio de 1.592 habitantes situado en el suroeste de la provincia de Badajoz, a 296 metros de altitud, entre Olivenza y Jerez de los Caballeros, dominado por las sierras de las Puercas y la Cobana. La villa nació en el periodo andalusí y fue repoblada por cristianos en la segunda mitad del siglo XII por Alfonso I de Portugal; en 1264, bajo Alfonso X el Sabio, pasó a la Corona de Castilla y su plaza fue cedida a los Templarios, aunque volvió brevemente a manos portuguesas antes de quedar bajo la Orden de Alcántara. En el cerro de Miraflores se alza el castillo de Alconchel, de origen musulmán y ampliado con nuevas defensas en los siglos XIV y XV. Como el resto de la comarca, salvo Barcarrota, se rigió por el Fuero de Baylío, viejo régimen matrimonial.
Monumento
El castillo de Alconchel corona el Cerro de Miraflores, a unos 45 kilómetros de Badajoz, sobre un enclave usado ya en época prerromana, donde se han hallado piedras y columnas romanas y monedas visigodas. Fue reconquistado en 1166 por Alfonso I de Portugal y pasó después a la Orden del Temple por concesión de Fernando III, y tras la disolución de los templarios a la Orden de Alcántara; desde 1690 perteneció al marquesado de San Juan de Piedras Albas. Se reformó en el siglo XIV y, sobre todo, en el XVI bajo el maestre Gutierre de Sotomayor, que lo dotó de defensas artilleras. Hoy, no muy bien conservado, conserva recintos concéntricos, una portada gótica con torres cilíndricas y una torre del homenaje; funciona como espacio hostelero abierto a visitas.
Actividad
La Feria del Espárrago y la Tagarnina de Alconchel (Badajoz) se celebra el primer fin de semana de abril, salvo alguna excepción por coincidir con la Semana Santa, y está considerada una fiesta gastronómica de primer nivel dedicada a estos dos productos silvestres de la dehesa local.
Monumento
Convento fundado en 1500 por fray Juan de Guadalupe, dedicado a Nuestra Señora de la Luz. El santuario, que recibe peregrinos de España y Portugal, conserva una imagen venerada con hornacina para el Santísimo Sacramento.
Hito histórico
La villa de Alconchel, nacida en época árabe, fue repoblada en la segunda mitad del siglo XII por cristianos a instancias de Alfonso I de Portugal. En 1264, durante el reinado de Alfonso X el Sabio, pasó a la Corona de Castilla, que entregó la plaza a la Orden del Temple; tras los templarios quedó bajo jurisdicción del maestre de la Orden de Alcántara, Gutierre de Sotomayor, y pasó después a los señores de Zúñiga y al marquesado de San Juan de Piedras Albas. Su fortaleza principal, el castillo de Miraflores, se alzó en época islámica y se amplió en los siglos XIV y XV.
Curiosidad
Pedro de Alconchel, apodado 'el Trompeta', fue un soldado y trompeta español al servicio de Francisco Pizarro que participó en el siglo XVI en la conquista del Imperio inca, uno de los muchos extremeños que tomaron parte en la empresa americana. Era oriundo de la villa de Alconchel (Badajoz), aunque hay pocos datos ciertos sobre su identidad exacta. Formó parte de la expedición que en mayo de 1532 desembarcó en Túmbez y que apresó al inca Atahualpa en Cajamarca el 16 de noviembre de aquel año. Tras la conquista se estableció en Perú, donde casó con María de Aliaga y recibió, hacia 1536, la encomienda de Chilca y Mala, cerca de Lima, encargándose junto a su esposa del tambo de Mala, posada y sustento para las tropas españolas en tránsito.
Actividad
La romería de la Virgen de la Luz se celebra el 15 de marzo en el convento de los Jarales, en la Sierra de Moncarche, fundado en 1500 por fray Juan de Guadalupe como un eremitorio más que un convento por su reducido tamaño, situado en una ribera de difícil acceso a legua y media de Alconchel, Villanueva del Fresno y Cheles, los pueblos más cercanos. La devoción a Nuestra Señora de la Luz, patrona de Alconchel, se remonta a los milagros obrados por la Virgen en los primeros años del monasterio, documentados ya en textos de 1592, y atrae cada año a gran número de peregrinos de diversas partes, en especial de Portugal.
Actividad
El Carnaval de Alconchel se celebra el fin de semana siguiente al Miércoles de Ceniza, ya dentro de la Cuaresma. Su acto central es el juego del entregá: los vecinos disfrazados se reúnen en corros en la plaza de España, conocida como El Terrero, y se lanzan cacharros de barro, botijos y cántaros. La tradición, documentada desde el siglo XIX, tiene su origen en las congregaciones junto a las fuentes del pueblo, donde antiguamente se arrojaban vasijas por diversión; su momento de mayor euforia era el llamado Domingo de Piñata, segundo domingo de Carnaval.