Pueblo
Aguilar de Campoo es una villa de cerca de 6.900 habitantes de la comarca de la Montaña Palentina, a orillas del río Pisuerga, conocida como capital del románico norte y por su industria galletera, que llegó a producir nueve de cada diez galletas consumidas en España. Desde 2017 el municipio se integra en el Geoparque Las Loras, el primer geoparque de la Unesco en Castilla y León, y por él pasa el Camino de Santiago del Norte. Poblada por cántabros, romanos y visigodos, fue baluarte durante la dominación árabe y villa de gran importancia en la Edad Media: en 1255 Alfonso X el Sabio la declaró Villa Realenga y le otorgó el primer Fuero Real de Castilla. Conserva el monasterio premostratense de Santa María la Real, la colegiata de San Miguel y un castillo sobre el cerro.
Monumento
El monasterio de Santa María la Real se alza a las afueras de Aguilar de Campoo, junto al Pisuerga, antigua abadía de la orden Premonstratense construida a caballo entre los siglos XII y XIII en estilo de transición del románico al gótico con elementos cistercienses. El año fundamental de su historia es 1169, cuando Alfonso VIII lo entregó al abad del monasterio de Santa María de Retuerta para que lo administraran los canónigos regulares de la Orden Premonstratense, bajo cuya protección real pasó a llamarse Santa María la Real. Su iglesia, del siglo XIII, tiene planta basilical de tres naves rematadas en ábsides, de los que se conservan dos. Bien de interés cultural con categoría de monumento histórico-artístico nacional, acoge hoy un instituto, la UNED y el Museo ROM.
Monumento
El claustro pertenece al monasterio de Santa María la Real, antigua abadía premonstratense de Aguilar de Campoo, en la Montaña Palentina, cuya fábrica en estilo de transición del románico al gótico, con elementos cistercienses, se empezó a levantar tras entregar el rey Alfonso VIII el cenobio, en 1169, al abad de Santa María de Retuerta, en Sardón de Duero, administrado por canónigos premonstratenses. De traza cisterciense y planta cuadrada, el claustro se levanta en dos alturas con bóvedas de crucería y arcos de medio punto abiertos al jardín central; sus capiteles historiados, de los siglos XII y XIII, están entre los mejores del románico palentino. El conjunto, bien de interés cultural, alberga hoy un instituto, la UNED y el Museo ROM: Románico y Territorio.
Monumento
La iglesia o ermita de Santa Cecilia se alza en la ladera del cerro del castillo de Aguilar de Campoo (Palencia), a 920 metros de altitud, y hoy no tiene uso litúrgico regular. Aunque una lápida recogida en un catálogo monumental apunta a una fábrica original del siglo XI, el aspecto actual responde a la reconstrucción llevada a cabo entre los siglos XII y XIII; entre los siglos XVI y XVIII se sustituyó el ábside original, y en la década de 1960 se restauró el edificio, que se encontraba en ruina. De planta rectangular, tiene tres naves de tres tramos con techumbre de madera y un ábside moderno trapezoidal cubierto con bóveda de crucería; la torre conserva capiteles con arpías y dragones en las esquinas. Fue declarada monumento histórico-artístico el 9 de octubre de 1963.
Monumento
Fortaleza roquera que corona el cerro sobre la villa y controlaba el paso del Pisuerga; fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1949 y de su recinto amurallado quedan lienzos y torreones visibles desde toda la vega.
Monumento
Templo parroquial de estilo predominantemente gótico en la plaza de España de Aguilar de Campoo, cuyo origen se remontaría a época visigoda. De la reconstrucción del siglo XIII se conservan la fachada de los pies, la portada principal y la capilla bautismal, en un románico de transición al gótico, mientras que la estructura principal, ya plenamente gótica, se levantó en el siglo XIV. En 1541 el papa Paulo III, a petición de Juan Fernández Manrique de Lara, tercer marqués de Aguilar y embajador de Carlos I en Roma, le concedió el rango de colegiata, lo que supuso la supresión de las antiguas colegiatas de San Martín de Escalada y de San Martín de Elines y Santa Cruz de Castañeda. La mitad superior de su torre, de estilo herreriano, se añadió a principios del siglo XVII.
Monumento
Presidida por la colegiata de San Miguel, se cierra con soportales y galerías acristaladas sobre pilares de piedra; está considerada una de las plazas porticadas más notables de Castilla y articula el casco medieval de la villa.
Monumento
La iglesia de los Santos Justo y Pastor es un eremitorio rupestre excavado en un promontorio de piedra arenisca en Olleros de Pisuerga, pedanía de Aguilar de Campoo, en el valle del Pisuerga, y uno de los mejores conjuntos de arquitectura rupestre de la península. Ampliada hasta el siglo XII hasta convertirse en templo completo, imita en su interior la estructura de una iglesia románica exenta, con dos naves rematadas en ábsides semicirculares y bóvedas de cañón apuntado talladas en la propia roca. Junto a ella se extiende una necrópolis rupestre con sepulturas antropomórficas y de bañera, y cuevas de posible origen prerrománico. Conserva pinturas murales de época renacentista y un retablo plateresco del siglo XVI.
Monumento
El monasterio de Santa María de Mave es una iglesia románica de tres naves y triple ábside, levantada en la primera década del siglo XIII por impulso de Sancha Jiménez, en la localidad del mismo nombre, a diez kilómetros de Aguilar de Campoo. Antiguo cenobio benedictino, del que además de la iglesia se conservan algunas dependencias monacales, destaca por la sobriedad de sus líneas, casi sin decoración, y por las influencias borgoñonas llegadas a través de su vinculación con el priorato de Oña, del que dependió hasta la desamortización de 1835. Es uno de los ejemplos más destacados del románico en la provincia de Palencia y es Monumento Histórico-Artístico desde 1931. Cuenta con posada y restaurante en las dependencias del propio monasterio.
Hito histórico
En 1881 el confitero de origen burgalés Eugenio Fontaneda empezó a elaborar bizcochos, galletas y chocolates en una casa de los soportales; en 1920 compró una nave al pie del castillo y en 1923 arrancó la producción en cadena.
Gastronomía
Durante los años sesenta llegaron a convivir cinco fábricas galleteras en la villa —Fontaneda, Gullón, Fontibre, Ruvil y Tele—, una concentración que dio a Aguilar su apodo y que todavía perfuma sus calles a horno de galleta.