Pueblo
Sargentes de la Lora es un municipio de unos 130 habitantes en el páramo de La Lora (Burgos), a 63,5 kilómetros al norte de la capital provincial, lindando con el municipio cántabro de Valderredible. Reúne varias localidades, entre ellas Ayoluengo, donde el 6 de junio de 1964 brotaron unos 6.000 litros de petróleo, la primera vez que se encontró crudo en España; la estación petrolífera operó hasta 2017 y su memoria se conserva en el Museo del Petróleo, inaugurado en 2015 y único de su clase en el país. Desde 2017 el municipio forma parte del Geoparque Las Loras, el primero de la Unesco en Castilla y León, y en su paramera se conserva un importante dolmen de corredor construido con bloques calizos, el de La Cabaña.
Hito histórico
El 6 de junio de 1964 unos 6.000 litros de petróleo brotaron del subsuelo de Valdeajos de la Lora; fue el primer hallazgo de crudo comercial en España y transformó durante medio siglo la vida de estos páramos.
Monumento
Abierto en 2015, es el único museo de España dedicado a la industria petrolera y explica la historia del yacimiento de Ayoluengo, la única explotación de crudo que ha tenido el país en tierra firme.
Curiosidad
El campo petrolífero de Ayoluengo, en Sargentes de la Lora, fue el único yacimiento petrolífero explotado comercialmente en España, activo entre 1967 y 2017. El hallazgo se produjo el 6 de junio de 1964, cuando una exploración de la empresa mixta Amospain-CAMPSA, con Standard Oil of California y Texaco, hizo brotar a 1348 metros de profundidad un chorro de crudo de casi cincuenta metros de altura ante numerosos testigos. La extracción comercial arrancó el 9 de febrero de 1967, con un oleoducto de once kilómetros hasta Quintanilla Escalada. La producción, de apenas 150 barriles diarios y baja calidad por sus trazas de arsénico y azufre, se destinó a combustible industrial en fábricas de Burgos; hoy el recinto es bien de interés cultural, categoría conjunto etnológico.
Naturaleza
El dolmen de La Cabaña se alza al noroeste de Sargentes de la Lora, junto al arroyo Navazal, y es de los mejor conservados entre los más de treinta dólmenes de la comarca de Páramos. Es un sepulcro de corredor: su cámara, de unos tres metros de diámetro, la forman siete grandes lajas calizas de más de dos metros de altura que sobresalen del túmulo, y se comunica con el exterior por un corredor de cinco metros al sureste. El túmulo, muy deteriorado, alcanza los dieciséis metros de longitud máxima. Dentro se han hallado restos óseos de al menos catorce personas y un ajuar con microlitos, una punta de flecha, un raspador y cuentas de adorno, que permiten fecharlo hacia la segunda mitad del IV milenio a. C. Declarado bien de interés cultural en 1993, se visita por un camino señalizado.
Monumento
Templo románico que conserva elementos originales de la nave, decoración sobria y una portada trabajada; la torre del campanario se levantó en 1641, cuando el pueblo aún vivía solo del pasto y el cereal.
Monumento
Parroquial de la capital municipal, una de las seis iglesias que reparten los pueblos del término junto a las de Ayoluengo, Ceniceros, San Andrés de Montearados y Valdeajos, en pleno páramo de la Lora. Es un templo renacentista de nave única con capilla lateral, arcos estrellados de piedra y una bóveda gótica; la portada también es renacentista y el ábside, rectangular, se refuerza con contrafuertes. La torre, alta y de planta cuadrangular, tiene dieciséis vanos y aloja cuatro campanas, la más antigua fundida en 1668 y la más reciente en 2023, cuando se restauró también la cubierta.
Curiosidad
Entre los núcleos del municipio figura Ceniceros, hoy despoblado, del que solo queda la iglesia de San Pedro; su vaciado ilustra el proceso que ha reducido a decenas de vecinos a todo el páramo de la Lora.
Naturaleza
Plataforma caliza elevada por encima de los mil metros, con horizontes rasos, sabinares y cortados sobre el Rudrón; es el sinclinal colgado que da nombre al Geoparque Mundial UNESCO Las Loras.
Hito histórico
En 1141 el rey Alfonso VII donó tierras del entorno de Ayoluengo a un monasterio, la mención documental más antigua de un páramo que en el siglo XVIII dependía de la jurisdicción del marqués de Aguilar.
Curiosidad
Santa Coloma del Rudrón es una aldea del ayuntamiento de Sargentes de la Lora, en el fondo del valle del Rudrón, que en 2013 contaba con 11 habitantes y se sitúa 12 kilómetros al sur de la capital municipal. Sus vecinos han vivido siempre de la agricultura de las eras que la rodean. Conserva una fuente de 1913, un puente romano, la iglesia parroquial renacentista, con un retablo rococó de la segunda mitad del siglo XVIII, y antiguas colmenas de abejas para la extracción de miel. Su nombre recuerda a Santa Columba, martirizada en Córdoba en el año 853, y se encuentra dentro del espacio natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón.
Curiosidad
Dos de los pueblos del término de Sargentes de la Lora conservan advocaciones singulares: Moradillo del Castillo tiene su iglesia bajo la advocación de San Cristóbal, mientras que San Andrés de Montearados, a ocho kilómetros al sur de la capital municipal, dentro del Espacio Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón, reúne en un caserío de un puñado de casas la ermita de Nuestra Señora de Brañosera y la iglesia de San Andrés. Junto a la ermita discurre el arroyo del Rebollar. Ambos núcleos forman parte del itinerario románico de la comarca de Páramos, junto con las iglesias de Ayoluengo, Ceniceros y Valdeajos.
Naturaleza
Las calizas del páramo, formadas en fondos marinos del Cretácico, guardan abundantes fósiles que afloran en los cortados y que forman parte del patrimonio geológico reconocido por el Geoparque Las Loras.