Pueblo
Municipio de la comarca de Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel, en la provincia de Albacete, con 396 habitantes, última aldea en desgajarse del alfoz de Alcaraz, a finales del siglo XVII, cuyo nombre se atribuye a los ballesteros del ejército de Alfonso VIII que se asentaron junto al manantial del Pozo Viejo. De su patrimonio natural destacan los sabinares y las salinas de Pinilla y la Laguna Blanca, integradas en el parque natural de las Lagunas de Ruidera; por el término pasa un tramo empedrado de 800 metros de la calzada romana por la que, según la tradición, pasó Aníbal a finales del siglo III a. C. Su plaza fue de las primeras en llamarse de la Constitución, en 1837, y la preside el edificio municipal de 1808; conserva también la iglesia de San Lorenzo Mártir, de los siglos XIV y XV.
Monumento
Templo iniciado entre los siglos XIV y XV y reformado en el XVI, con nave única de bóvedas de crucería estrellada y torre campanario de 1770. Sufrió graves daños durante la Guerra Civil.
Monumento
Una de las primeras plazas de la provincia de Albacete que adoptó este nombre, en 1837. La preside el edificio municipal de 1808, con soportal de doble arco central que comunica con la iglesia y balcón corrido rematado por la torre del reloj.
Monumento
Ermita gótica tardía de tres arcos ojivales y bóveda de crucería, cuya fundación la tradición atribuye a Alfonso VIII tras la conquista de Alcaraz. Conserva una pila bautismal visigoda y restos de retablo barroco.
Naturaleza
Humedales del término, entre ellos las lagunas de Villaverde y del Arquillo, junto a extensos sabinares y navas encharcadizas donde crían las avutardas. La laguna de Villaverde se alimenta de los manantiales conocidos como ojos de Villaverde, y el agua de la del Arquillo, por sus buenas condiciones minerales, es embotellada por la empresa murciana El Pozo. Entre las navas del entorno se cuentan la del Conchel, la de Peribáñez, la de Guardaaperos, la de Las Encebras, la del Espino y la de La Pastora. Los sabinares, hace no mucho en peligro de desaparición, acogen a la avutarda, la mayor ave voladora del mundo.
Naturaleza
Enclaves salinos y lagunares del término de El Ballestero (Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel, Albacete), integrados en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. La Laguna Blanca, situada a unos 870 metros de altitud, recibe las aguas del río Pinilla y en ocasiones se comporta como una charca o laguna manantial, cediendo aguas surgentes en épocas de lluvias extraordinarias; puede llegar a secarse en periodos de sequía.
Actividad
La Pascua de Mayo es la primera fiesta del año en El Ballestero, en la comarca de la Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel, y se celebra el domingo de Pentecostés, cuarenta días después del de Resurrección. Ese domingo se lleva en romería a la patrona, la Virgen de la Encarnación, hasta la ermita de Villalgordo, construida por Alfonso VIII tras la reconquista de las tierras de Alcaraz, de estilo gótico tardío, con tres arcos ojivales, un crucero de bóveda sencilla, restos de un retablo barroco y elementos visigóticos como capiteles y pila bautismal. Una vez allí se celebra una comida a base de carne de cordero abierta a todo el pueblo.
Actividad
Antigua tradición, una de las más arraigadas de la provincia, en la que una persona cubierta con túnica y capirote blancos recorre el pueblo en silencio, casa por casa, recogiendo donativos para la iglesia. Se celebra cada 28 de diciembre, y quien participa suele hacerlo por una promesa o en agradecimiento a la Virgen.
Curiosidad
Un pleito de términos con El Bonillo se resolvió, según la tradición, con un concurso de jota celebrado en la Plaza Mayor de Madrid. El Ballestero ganó y se llevó la campana llamada La Gambeta de San Miguel de Susaña.
Curiosidad
Según recoge Alfonso X, el topónimo procede de los ballesteros del ejército de Alfonso VIII que, tras un intento de conquista de Alcaraz, se asentaron junto al manantial del Pozo Viejo.
Hito histórico
El Ballestero fue la última aldea en desgajarse del alfoz de Alcaraz, ya a finales del siglo XVII. Con ella se cerró un proceso de emancipaciones que había empezado siglo y medio antes y que dejó a la vieja ciudad reducida a su término.