Pueblo
Fayón (Faió), en el Bajo Aragón-Caspe, fue durante siglos, no lejos de la antigua Octogesa, un pueblo de navegantes del Ebro: la ruta fluvial que unía Zaragoza con Tortosa y el Mediterráneo pasaba por aquí desde los romanos, con embarcaciones llamadas llaguts de hasta 20 metros de eslora, una de las cuales, el Cardenal, se conserva a la espera de museo. El ferrocarril, desde 1892, lo convirtió en punto clave para el transporte del carbón de las minas de Fayón y Mequinenza hacia Cataluña. El embalse de Ribarroja anegó en 1967 el casco antiguo, que pasó de 1.683 habitantes en 1960 a apenas 601 en 1970, junto con la vieja estación; el pueblo nuevo, a 92 metros, fue proyectado por el arquitecto José Borobio, y la torre de la antigua iglesia aún emerge sobre el embalse.
Monumento
Torre del antiguo pueblo de Fayón, que emerge sobre las aguas del embalse de Ribarroja, en el río Ebro, tras el traslado de la población. En 1967, la puesta en carga del embalse anegó el núcleo antiguo del municipio, lo que obligó a levantar un nuevo pueblo; la torre de la antigua iglesia quedó como testimonio visible del pueblo desaparecido, sobresaliendo aún hoy sobre las aguas.
Naturaleza
Embalse sobre el río Ebro, entre Aragón y Cataluña, cuya presa se sitúa en Ribarroja de Ebro (Ribera d'Ebre) y cuyas aguas, de casi 40 kilómetros de longitud, se extienden también por los términos de la Pobla de Massaluca, Fayón -donde recibe el río Matarraña- y Mequinenza. El pantano anegó en 1967 el antiguo pueblo de Fayón, así como su estación de ferrocarril, entonces clave para el transporte del carbón de las minas de Fayón y Mequinenza; los habitantes fueron realojados en el nuevo Fayón, y la nueva estación se trasladó al otro lado del límite provincial. El embalse, de 2152 hectáreas y 210 hm³, abastece de agua potable a Batea, Vilalba dels Arcs y la Pobla de Massaluca, y su central hidroeléctrica tiene una potencia de 262,8 MW.
Actividad
Las fiestas patronales de Fayón (Bajo Aragón-Caspe, Zaragoza) se celebran en el pueblo nuevo, construido en la segunda mitad del siglo XX para realojar a los cerca de mil habitantes del antiguo Fayón, anegado en 1967 al abrirse el embalse de Ribarroja, que también cubrió Mequinenza. El nuevo pueblo fue diseñado por el arquitecto zaragozano José Borobio.
Curiosidad
El actual Fayón se construyó en lo alto tras el anegamiento del pueblo viejo por los embalses de Ribarroja y Mequinenza; la torre de la antigua ermita del Pilar aún asoma entre las aguas.
Actividad
Fiestas de San Antón de Fayón.
Naturaleza
El actual Fayón es sucesor de la población homónima anegada por el embalse de Ribarroja, cuyas aguas alcanzaron el pueblo la noche del 18 de noviembre de 1967 sin aviso previo. La imagen más icónica del entorno es la torre de la iglesia renacentista de San Juan Evangelista, iniciada a finales del siglo XVI, que emerge todavía de las aguas y hoy puede visitarse en barca.
Monumento
El actual ayuntamiento de Fayón forma parte del pueblo nuevo proyectado por el arquitecto José Borobio después de que el embalse de Ribarroja anegara en 1967 el casco antiguo; la población pasó de unos mil seiscientos vecinos en 1960 a poco más de seiscientos diez años después.
Monumento
La ermita de la Virgen del Pilar de Fayón se construyó en 1954, en un alto próximo al antiguo pueblo, según proyecto de José Rodríguez Mijares, aprovechando la indulgencia plenaria del Año Santo Mariano de ese año. Su interior está decorado con frescos de temática mariana, obra de María Pilar Burges Aznar, José Gumí Cardona y Juan Baldellou Celma. En 1967 la apertura del embalse de Ribarroja anegó el pueblo viejo, lo que obligó a levantar dos nuevos núcleos de población.
Actividad
Fiestas de San Blas de Fayón.
Actividad
Feria de otoño de Fayón, junto al embalse de Ribarroja.
Hito histórico
El viejo Fayón vivió del transporte fluvial en llaguts, las barcazas que bajaban por el Ebro desde época romana. La llegada del ferrocarril en 1892 dio salida al carbón de las minas del entorno y convirtió al pueblo en nudo de comunicaciones.
Hito histórico
La apertura del embalse de Riba-roja en 1967 anegó el casco viejo y obligó a construir un pueblo nuevo, proyectado por el arquitecto José Borobio. La población pasó de unos mil seiscientos vecinos en 1960 a poco más de seiscientos diez años después.
Gastronomía
En los pueblos catalanohablantes del bajo Ebro se conserva una repostería de horno propia: pastissets rellenos de cabello de ángel o de membrillo y coques de aceite azucaradas. Se elaboran para las fiestas patronales y para las celebraciones familiares.