Pueblo
Híjar es una villa y municipio del Bajo Martín, en la provincia de Teruel, dentro del Bajo Aragón histórico, capital administrativa de la comarca y uno de los pueblos de la Ruta del Tambor y el Bombo; conserva su antigua judería y el Arco de Santa Ana. Se asienta junto al río Martín, afluente del Ebro, a 291 metros de altitud. Su nombre ha cambiado con cada época: Arse o Ars en tiempos romanos, Igar en fenicio e Ixar en árabe, de donde deriva la forma actual, quizá relacionada con el árabe hijár, «piedras», por los puentes de piedra sobre el río Martín. El término conserva pinturas rupestres en los cuatro cañones y restos ibéricos en yacimientos como La Valecia, además de una villa romana en Val de Muzas, con mosaicos y cerámica de terra sigillata.
Monumento
Antiguo barrio judío de Híjar, testimonio de la convivencia medieval de las tres culturas. Se articula en torno a la plaza triangular de San Antón y las calles de la Fuente, Jesús y Azaguán, a los pies de la plaza del castillo. Floreció durante la baja Edad Media y llegó a reunir cerca de 150 vecinos a finales del siglo XV, hasta la expulsión de 1492; un documento de 1410 recoge la petición de ampliación de la sinagoga por Açach Chinillo. La antigua sinagoga se conserva hoy como ermita de San Antonio Abad, de nave única y tejado a dos aguas, donde se ha identificado el emplazamiento de la tarima del oficiante. La judería contaba además con horno, carnicería, baño ritual (miqwe), cementerio y escuela talmúdica propios, y está catalogada como Bien de Interés Cultural.
Monumento
Arco histórico del casco antiguo de Híjar.
Actividad
Celebración de Semana Santa declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, con tamborradas ininterrumpidas en los pueblos del Bajo Martín y el Bajo Aragón. La tradición, que se atribuye a los caballeros de las Órdenes Militares en la Edad Media, consiste en 'romper la hora' -iniciar el toque de tambores y bombos- el Jueves o Viernes Santo, con un color de túnica propio de cada localidad, y no cesar hasta el Sábado Santo mediante turnos de tamborileros. Híjar, donde ya en 1519 el duque encargó a los franciscanos la organización de la Semana Santa, fue en 1980 la primera localidad de la ruta declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, distinción que se extendió al resto de pueblos en 2005 y pasó a Interés Turístico Internacional en 2014.
Curiosidad
Tradición de Semana Santa de Híjar, parte de la Semana Santa del Bajo Martín, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Actividad
Las fiestas patronales de Híjar se celebran del 19 al 23 de agosto en honor a la Virgen del Carmen y la Virgen de Arcos; tradicionalmente se celebraban en septiembre, pero en los años setenta del siglo XX se trasladaron a agosto para facilitar la participación de los hijaranos que viven fuera. El 17 de enero se celebra además San Antón, con bendición de animales.
Monumento
Híjar conserva varias ermitas: la del Calvario o Santo Sepulcro (1719-1732), de planta de cruz griega; la de Santa Bárbara (siglo XVI, restaurada en 1945); la del Carmen (1900); y la de San Antonio Abad, instalada en una antigua sinagoga medieval apenas alterada tras la expulsión de los judíos en 1492.
Monumento
La casa consistorial de Híjar se situaba, según la descripción de mediados del siglo XIX, en una plaza circular porticada donde se veían también las cárceles.
Naturaleza
El río Martín, afluente del Ebro, forma un valle característico junto al casco urbano de Híjar; tres acequias tomadas de la llamada Gaén riegan unas 1.450 cahizadas de huerta que históricamente dieron grano, vino, aceite y cáñamo.
Actividad
En el barrio judío de Híjar se enciende la noche de San Antón una hoguera donde se asan cerdo y cordero, tras una colecta vecinal por el pueblo cuyo producto se subasta esa misma tarde.
Curiosidad
Híjar conserva uno de los barrios judíos mejor documentados del Bajo Aragón, con su judería e imprenta hebrea histórica. La judería se articula en torno a la plaza triangular de San Antón y las calles contiguas de la Fuente, Jesús y Azaguan; a finales del siglo XV contaba con unos 150 vecinos y disponía de horno y carnicería propios, baño ritual o miqwe, fossar y escuela talmúdica. Un documento de 1410 recoge que Açach Chinillo, adelantado de la Aljama de Ixar, solicitó ampliar la sinagoga, hoy reconvertida en la ermita de San Antonio Abad tras la expulsión de 1492, que conserva su estructura original de una sola nave. La judería de Híjar está catalogada como Bien de Interés Cultural.
Monumento
Espacio dedicado a la historia y tradiciones del Bajo Martín, en Híjar.
Actividad
El barrio de las Cantererías de Híjar celebra San Blas, el 3 de febrero, con la bendición del roscón y el canto de albadas, dentro del ciclo de los santos capudos que abre San Antón el 17 de enero.
Monumento
Uno de los antiguos accesos a Híjar se conserva bajo la capilla de la Virgen de Arcos, construida sobre una de las puertas de entrada a la villa; es una de las capillas más singulares de la comarca.
Hito histórico
En 1268 Jaime I entregó a su hijo natural Pedro Fernández la mitad del castillo de Híjar, acto fundacional de la baronía. El linaje resultante gobernó durante siglos buena parte del Bajo Martín y del Bajo Aragón turolense.
Hito histórico
En 1483 los Reyes Católicos elevaron el señorío de Híjar a la categoría de ducado. La casa ducal convirtió la villa en cabeza de un extenso patrimonio nobiliario que no se desmembró hasta la venta de sus posesiones en 1826.
Hito histórico
Entre 1485 y 1490 el impresor oscense Eliezer ben Abraham Alantansí trabajó en Híjar en el taller hebreo más importante de los reinos hispánicos. De sus prensas salió un Pentateuco fechado en 1490, poco antes de la expulsión de los judíos.
Hito histórico
En 1517 el primer duque de Híjar trajo frailes franciscanos para organizar las procesiones de Semana Santa. De aquella iniciativa arranca la tradición de tambores y bombos que en 1980 fue declarada de interés turístico nacional.
Gastronomía
La denominación de origen protegida, reconocida en el año 2000, exige un mínimo del ochenta por ciento de aceituna empeltre. El resultado es un aceite fluido, de color entre dorado y oro viejo, que se elabora en las almazaras del valle del Martín.